domingo, 24 de mayo de 2015

¿Qué está pasando carnal?

Herdez, disculpa que suponga que ya no vives. Van más de tres semanas broh, estarías de acuerdo en que a estas alturas tienes pocas probabilidades de aparecer con vida. En el periódico dice que eras un artista, no me gusta que te etiqueten así, sería fácil imaginarte pintando feliz todo el día, no era tu caso. Eras un wei complejo. Mucho más que una estadística y que una nota de prensa.

No siempre me caíste bien. Al principio Gera me dijo que le habías dicho fuckyou con el dedo corazón. Te juntabas con la Rata, Afro y Paquito. Ustedes eran más banda que nosotros. Escuela street de verdad. Me causaban el miedo que causa lo que es desconocido y atractivo al mismo tiempo.

Ya no sé como fui conociéndote y perdiendo el prejuicio. Fue lento porque nuestra relación no era de súper carnales. Trabajamos juntos un par de veces bajo el mando de la dura Ioulia y nos echamos caguamas un par de veces.  Recuerdo que cuando tomabas mucho se te entrecerraba un ojo y te acercabas para hablar. 

Finalmente te alcancé a considerar compa, me daba gusto encontrarte y saludarte. No sé si era recíproco, era difícil adivinar qué pensabas. Nunca estuviste aquí realmente, parece que cargabas con algo. Sabemos que estudiaste un tiempo en México y que eras de Guerrero. Tal vez tu mente siempre estuvo allá, o en otro lugar. Había que esforzarse un poco para acceder tu cotorreo. 

Principalmente platicábamos de cine, libros o series, recomendaciones cruzadas e ignoradas. Chismes escolares. También de la situación del país. A menudo no estuvimos de acuerdo. Mi versión siempre estuvo contaminada de información oficial. Y tu nunca estuviste de acuerdo con las versiones oficiales. En guerrero siempre se ha vivido algo extraoficial, demasiado real para entrar en los periódicos. Tu versión - adquirida en la inmediatez de tu tierra natal y llena de una preocupación humanista y amoral -  siempre fue más verosímil.  A esas versiones es difícil acceder. Siempre es peligroso hablar de ellas, por eso casi nunca ven la luz. Se quedan en conversaciones cuidadosas.

Decías que Guerrero es peor que Michoacán, que allá también hay tierra caliente pero que es diferente. Yo creo que Michoacán es controlado por bestias que alguna vez fueron algo diferente, algo con corazón y sueños, que fue destruido por el olvido y la necesidad de sobrevivir, que fue aplastado por sueños de poder primitivo, que fue investido por la prepotencia de un sistema de terror. Guerrero es peor y siempre hablaste de él como un lugar terrible pero lleno de humanos. 

Eras valiente. Venías de un pasado violento. Tenías la calma de quien es pacífico no por cobardía sino por decisión. La última vez que te vi, dijiste que te irías lejos de Michoacán y de Guerrero, que tenías problemas. Alguien de tu familia había sido acosado por las bestias humanas y tuviste que reaccionar. Luego algo pasó y el sistema de la bestias humanas dejó de ser peligro. Ya pasó más de un año de eso.

Chez me habló hace uno días, dijo que tenía algo que decirme, que desapareciste hace más de tres semanas. La versión oficial ahí está pero no dice nada. Ahí está la duda carnal, la que no puede abandonar la esperanza de ser resuelta ¿cual es tu versión? ¿qué está pasando?

lunes, 18 de mayo de 2015

Invasores Digitales. Episodio Feliz.

Hola. Soy feliz. Soy tan feliz como horrible es mi nariz. Muy feliz.

Vine a Digital Invaders para aprender creatividad. Me gusta La Banda El Recodo pero Intocable es mi favorita. Sin embargo, todas las lindas tardes saltillenses las aprovecharé para cantar a todo pulmón algo de la Quinta Estación, cantar me ayudará a ser creativo. Si eso no funciona, probaré con doctor Goku. Soy feliz.

Oh,  pero ¿quién es esa bella rubia? Las bellas rubias me emocionan, siempre he querido una bella rubia para mi. La ligaré con mi felicidad y mi talento. Ven a mi bella rubia. La quiero a ella. Soy feliz.

- Mira bella rubia sé programar, soy el mejor ¿sabes por qué soy el mejor? porque soy el único. Lo cual me hace el mejor y el peor. Eso es malo, enseñaré a otros para que sean los peores y yo ser sólo el mejor. 

- Bella rubia ¿me amas? 

- No te amo, feo feliz.

- Bella rubia ¿por qué?

- Por feo. Además, lo amo a él.

- Aaaaaah, Tienes que amarme. Mírame, soy adorable y tengo una patinetita rosa cool. Se llama penny. Además mis playeras tienen frases divertidas. Te harán reir cuando las veas. Si eso no es suficiente, te guiaré por el camino de mi mas grande talento.

- ¿me enseñarás a programar feo feliz?

- Noooo, te enseñaré a alburear.

- ...

- ¿me quieres?

- Si, pero como amigo.

- Aaaaaaaaah, se me acabó mi lado nais . Todos son mierda. Ya no soy feliz.

- Hola, soy doctor Goku, sé feliz.

- :) Ok, Soy feliz.





viernes, 8 de mayo de 2015

Invasores digitales. Introducción.

No me gustan los nombres en inglés. No son necesarios. Además me recuerda cuando iba en la prepa y había una argentina que fascinaba a todos, no por guapa pues era fea, sino por su chingado acento. A mí también me gustaba mucho el sho y sha sabés hasta que un día llegó mi compañero Naum tristezón porque le había confesado a la argentina que le gustaba mucho como hablaban los argentinos, a mí me choca como hablás vos y todos lo mexicanos, contestó la argentina cuyo nombre he olvidado. Siento que pasa parecido con la necesidad de poner nombres en inglés a todo. Es como querer agradar con halagos tontos a una persona a la que no le importas ni simpatizas tanto. Siendo extremo tal vez sea como pintarle el pelo de güero oxigenado a benito juarez. Está muy mal.

Mi experiencia en digital invaders fue un terremoto de nepal mental. A estas alturas y después de varios intentos de escribir al respecto creo que nunca terminaré de entender qué pasó. Voy a escribir por partes lo que vaya recordando. Creo y espero que varios se van a emputar mucho. Ojalá sean maduros y aun así me consideren para colaboraciones o empleos futuros, no sean nenas. 

Mi primer texto es una humilde queja hacía el nombre de la escuela, no me gusta. Tampoco me gusta el nombre que le pusieron a mi generación, es como ser centurial o decadial. ¿Quién aprueba los nombres de las generaciones? Ni modo uno se aguanta. Siempre sentiré una piedrita en la lengua cada vez que diga con orgullo que soy un imbeider y un miembro de la generación del nuevo milenio.

En próximas publicaciones hablaré de las friendzoneadas intensas, del genocidio de ideas, del romance de pollito con la comida, del insoportable egoismo de Luli, de como Mauro pedía permiso con una tierna mirada a Ulises para seguir siendo crítico, de como ser developer no quita lo naco y lo culero. Cuando crea pertinente cambiaré el nombre de algunos individuos, por ejemplo si hablo de Sadik diré Masokist para hacer la cosa más enigmática y para que no se ofenda nadie. Buscaré hablar del síndrome de Estocolmo, de mi inseguridad, de las decisiones mínimas que te joden la vida, de la paranoia total y a ver de qué más me acuerdo.