Mi mamá dice que cuando uno se lastima debe evitar cojear porque eso genera más lesión que requiere más cojeo: círculo vicioso. Últimamente he tenido la sensación de caminar disparejo, de apoyarme más en una pierna que en otra. Al caminar en la calle veo mi sombra y la veo cojear. No recuerdo ninguna lesión.
José Mario Borda cojea siempre y me parece bien porque es calvo prematuro y no se rasura. Un día discutimos si usaría el rastrillo para ocultar su alopecia cuando esta avanzara más. Dijo que lo estaba pensando. Yo le pedí que no se rasurara argumentando que le daba personalidad visual. No creo tanto en las apariencias como en perder el tiempo con pláticas ociosas. No sé si se lo mencioné pero me parece que si Mario fuera un personaje de película más le valdría fortalecerse visualmente. Ya tiene varios elementos a explotar. Además de los antes mencionados, posee una mirada vidriosa que me recuerda la primera vez que vi a un gato comerse un ratón. Demencia pop pura. También tiene una risa que parece un loop del primer jalón de aire que da quien estuvo a punto de ahogarse. Y es muy feliz, o al menos alegre. Nos pidió que le dijéramos Abejo en la primer minifiestita que tuvimos.
Es mi excompañero invasor con el que más platico. Nos gusta hablar de temas varios, como su virginidad anual (este año apenas ha logrado una mamada), vivoreamos a otros excompañeros, hablamos de películas y realmente nos esmeramos en buscarle detalles pendejos a la vida, él más. Por ejemplo, se pone a observar a las morras de tinder que ponen en su bio cosas como "me gusta el arte, la cultura, la fotografía, etcétera" y se cuestiona seriamente el sentido del etcétera.
Abejo se nos va de México, justo hoy emprende su viaje rumbo a California a un estudio de video que se especializa en grabaciones de aventura. Le digo que eso es bien malinchista porque bien podría irse a filmar aventuras a Tepic Nayarit o El Ocotito Guerrero, pero el muchacho quiere dólares y eso no le podemos dar en México.
A propósito de esto, averigüé en una ocasión que no ha tenido fantasías con mujeres indígenas, lo cual, visto desde el ángulo correcto es puro racismo. Esa actitud enfocada adecuadamente nos recuerda a Hitler, sólo que Hitler no cojeaba. Por eso lo exhorté, así como ahora los exhorto a ustedes, a que se hagan la chaquetita prehispánica y dejen pasar a todas las etnias a su jardín de las delicias mental.
Todo eso y mucho más hace que Abejuan sea un amigo de esos a los que tu inconsciente admira y trata de imitar. Tal vez por eso cojeo. Tal vez la única lesión en mi pierna es conocerlo y ver como se nos va de México. Pinche Abejo putito. Ojalá que le vaya bien chido.