jueves, 6 de agosto de 2015

Invasores Digitales. Dos emprendedores.

Rogelio Barrientos de Piedras Negras Coahuila tiene acento. Tengo un par de amigos con acento raro y no me molesta. Pero a varios compañeros les cagó. La primer semana de clases no paró de intentar dar una gran impresión. Se tomaba la tradicional presentación con cada maestro como si fuera una entrevista de trabajo. No improvisaba. Soy emprendedor como tú, le dijo a Mike. Me gusta ver a las marcas como tú las ves, le comentó a Noel. Utilizo una estrategia como la tuya, a Ana María. Yo también hago lo mismo que tú, a Tonda. No perdió el tiempo ni la oportunidad de parecer engreído. Aplicaba religiosamente sus enseñanzas extraídas de libros de liderazgo. Ve las relaciones personales como cálculos. Que no te vean dudar, que no te vean débil, que no te vean despeinado, que no te vean borracho, que no te vean con tenis.

Marco Tulio Ruiz de Saltillo Coahuila miente. Tengo un par de amigos mentirosos y no me molesta. Pero a algunos compañeros les cagó. La primer semana se durmió en clase. Yo hubiera apostado chingos de dinero a que él sería el desertor de nuestra generación. Me pareció un morro fresa que busca cursos para no tener que trabajar. Para que lo sigan manteniendo sus padres mientras puede entrar a la industria creativa, goei. El jueves de la primera semana nos llevó a los tacos y durante toda la comida no paró de platicar con Fer de conocidos del Tec de Monterrey. Lo interpreté como una expresión innecesaria de la cultura de tener contactos para lograr el éxito. Prometió conseguir morritas para todos pero no me ilusioné porque creí que desertaría en un par de semanas. 

A mi nunca me importó el acento de Rogelio. Al principio creí que hablaba con seseo porque iba regresando de España. Lo engreído sí me molestó pero sólo un par de días. También durante la primer semana me tocó caminar junto a él cerca de media y me platicó sus planes. Al principio en invaders todos quieren ser cool a su manera. La de él es saber un chingo de negocios. La mía es hacer como que sé más de lo que realmente sé #esnobforever. Después de un rato de conocerlo te das cuenta que tiene el corazón puro a estilo Heidegger, es decir, sólo desea una cosa y desde ese deseo interpreta toda la realidad. Podría arriesgarme a decir que tiene algo contra su padre y lo quiere resolver triunfando. De prejuicios vivo, no me juzguen. Y ese es su deseo: aunque aun no tengo claro cómo lo logrará.

Me equivoqué, resistió las dieciséis semanas pareciéndole ingenuo a unos y refrescante a otros. Marco Tulio es un caballero pachamama. Es caballero al estilo Winklevoss o Federer, boina, suéter, zapatos lustrados, completamente erguido, normalmente tiene poca expresividad, es prudente y sutil en su trato social. Pero es pachamama, y su ecuanimidad se rompe con estruendosas risas de quien aprendió a reírse en la selva con los hippies. En medio de este extraño diagrama de Venn se encuentra él y su incapacidad de enojarse y mostrarse preocupado, mantiene la compostura como un Don y los chakras alineados como Buda.






No planeaba convivir tanto con ellos hasta que quedé en el equipo final con ambos. Durante el peloteo nos toleramos pero no hubo química. Quedó una idea de Marco que no me convenció pero que ganó limpiamente ¿cómo darle la espalda a un caballero? Alan y yo nos partimos la madre como si fuera nuestra idea. No llevaron la misma putiza que llevamos Alan y yo. Rogelio nunca pudo demostrar su habilidades de productor porque no fue necesario. El fracaso del equipo recayó en mí y mi incapacidad de pedir ayuda a tiempo, de hacer trampa para lograr el objetivo. A una escuela no vas a hacer proyectos pagándole a alguien más para que haga lo que no te enseñaron a hacer en clases, ese fue mi argumento y fracasamos, fracasé. 

sábado, 1 de agosto de 2015

Triángulo tacos-menstruación-corazón

No tenía hambre pero se me antojó un taco. Escuchaba la voz de mi tío claramente porque no tengo puerta y mi cuarto está muy cerca del comedor, por fortuna no me ven desde ahí, desde la cocina sí pero no mucho si cierro la puerta.
- Hola tío.
- ¿Qué pasó Gaby?
- Nada, todo bien.
No sé por qué supuse, antes de ir al comedor, que ahora sí podría sentarme a comer tacos sin tener que hablar. Siempre se me olvida que hay que hablar. No sé en qué momento mi mamá empezó a decir su platica horrible de qué pasaría si nosotros, sus hijos, fuéramos mujeres. Es que los cuatros somos hombres. Me caga esa platica. Sólo de imaginarlo siento que estoy menstruando y hormonal y me quedo muy callado. Empieza a decir que yo sería bien fodonga. Es como si me caricaturizara y me quitara el pito. Mi versión es horrible. Mis hermanas serían bien bonitas y tendrían muchos novios. Y ya valió madres porque se ponen a decir que mi hermano Luis tiene mucho pegue (así dicen) y está bien, pero a mis papás les da mucho gusto y se emocionan y se sienten orgullosos de tener un hijo guapo por algunos minutos. Pero luego se acuerdan de mí y les entra el "no debemos comparar, todos son iguales". Y empieza lo peor. Mi papá primero:
- Gaby, Gaby también tiene pegue, ha tenido novias muy guapas.
No me puedo levantar en ese momento, no puedo regresar a mi cama a ver Louie, tengo que quedarme a menstruar en medio de todos y a perder el control de mi expresión facial, a no saber cómo sonreír ni qué decir. No me interesa no ser guapo pero a ellos sí y siguen tratando de hacerme sentir bien y yo sigo tratando de ocultar mi sonrisa nerviosa con mis manos haciendo como que no pasa nada. Continúan y luego habla Luis. No tendría porqué hacerlo. Suele ser elegante y no meterse en problemas, pero ha tenido una ocurrencia terrible y por alguna razón no la retiene detrás de sus dientes:
- Con Gaby sólo quieren las que logran ver el corazón.
¿Qué vergas? ¿Qué no ves que me hizo menstruar mi mamá? Espero cinco minutos más, ya no escucho, si se están pasando de verga. Cambiaron de tema y me regreso a ver Louie a mi cuarto. Envidio mucho a esas niñas, quisiera ser ellas. No voy a olvidar lo del corazón. Eso estuvo bien mal.