viernes, 14 de junio de 2013

Kokone

Originalmente este texto sería regalado en una exposición junto a un cuadro que hizo un amigo, todo salió mal y no fue regalado donde debía pero como ya lo escribí y me gustó, se los regalo por acá.

La dinámica es simple, mi amigo Chez hizo una pintura de un personaje, a partir de ella realicé un texto.

La pintura (en la resolución que me la dieron), solo me dijeron que el personaje se llama kokonee:




El texto:

El hijo de Josemi.
 Por Güistla.

El día de la castración universal todos lloraron pero Josemi no,  él se quedó concentrado, buscando algo en su cabeza para distraerse del dolor insoportable que acompañaba la agonía después de la triste mutilación, sus únicos amigos, los charcos de agua con aceite le habían enseñado la cosa más valiosa y útil que sabía, distorsionar la realidad y escapar de ella, cambiar y transformar todas las cosas que no le gustaban revolviendo y agitando las percepciones como si fueran dados adentro de un vaso, lanzarlo una y otra vez hasta que cayera lo necesario para soportar el paso por su muy penosa vida.
Cuando los castraron a todos él arrojó los dados incansablemente, buscaba la ilusión ideal, necesitaba algo intangible e ilógico con la misma fuerza e intensidad que el dolor real. Había escapado con fantasías de muchas situaciones incomodas. La vez que presenció una violación se imaginó a sí mismo como un sol en medio de una pista de atletismo, los planetas corrían para llegar primero y ser ovacionados por las estrellas. Ganó Saturno porque cortó a los más grandes con sus anillos. La vez que no había comido en nueve meses deformó el sabor del moho que había raspado de una pared hasta que supiera como lentejas, Josemi amaba el sabor de las lentejas, pero no siempre fue así al principio las odiaba y cuando las comía imaginaba que eran bubulubus,
Claramente su mente siempre había sido fuerte, pero la prueba final llegó cuando le cortaron su hombría. Ese día necesitó retorcer y revolver mil veces lo poco que tenía a su alcance para crear un personaje y platicar con él, no era muy aficionado a platicar con la gente, pero una cosa es platicar con la gente y otra muy distinta es platicar con una creación personal y eso era lo que él necesitaba. Esa es la razón del nacimiento de Kokone, su inseparable compañero, producto de meter en su mente-licuadora un chicle de fresa que tenía pegado en el pantalón y una piedra que tenía para defenderse antes de quedar eunuco. Kokone era inteligente y cuando algo o alguien intentaba recordarle el dolor y el trauma por la carencia de genitales a Josemi, él hacía espectáculos de vapor y fuego rosa que exhalaba como dragón de piedra, y era tan grande su maestría en ello que Josemi ha muerto sin saber que vivió seis días sin pene. Obviamente murieron juntos.

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