A partir de ahora escribiré media hora, me esperaré un poquito para empezar a las meras doce, bueno no, porque ya empecé. Acabo de desearle la muerte a alguien, un poco en broma, más bien mucho en broma, pero por otro lado no me agüitaría si se muriera, a menos que sufriera mucho, porque me haría imaginarme la muerte dolorosa y eso me incomoda. Mi hermano Luis tiene un amigo que se llama Ismael, mi hermano Luis conserva sus viejos amigos, en primer lugar porque él ha tenido una personalidad constante desde hace muchos años, es muy reservado, socialmente hablando mueve sus fichas de una manera impecable, no arriesga nada, casi siempre está ganando, su debilidad sería que su seguridad se basa en un ambiente controlado y cualquier desajuste lo arregla con fuerza física y la tiene, creo que mi hermano heredo la fuerza de mis tíos paternos, y su composición anatómica también, mide 1.83 y es ágil. Si digo todo esto es porque tiene muchos amigos viejos y supongo que no siente esa cosa que yo siento cuando veo a mis antiguos amigos, esa cosa de... "tu eres una cosa que antes era otra cosa que solía tener una amistad con una cosa muy rara que antes era yo" , esa cosa me jode todas las viejas amistades, bueno... también está la otra cosa, la de "tu eres esa cosa inferior que sigue siendo la misma cosa inferior que antes tenía una amistad con mi yo anterior que claramente era inferior a lo que soy ahora". Pues mi hermano siempre ha sido buen futbolista, buen galán, buen amigo, buen hijo, bueno para vestirse, bueno para escuchar música cool, pero sobre todo buen futbolista, de esos que juegan bien sin ser profesionales, muy bien, de esos que debieron ser profesionales. Su gran constante, que es el futbol, ha sido fundamental en la conservación de su amistad con Ismael, Ismael tenía la voz gruesa prematuramente, y era muy amable, al menos con nosotros, la familia de su amigo, tenía una hermana con un cuerpo delgado con buen trasero, un cuerpo de moda en esos tiempos, y en estos, también tenía otras dos hermanas, una gorda y otra mayor de edad, tan mayor que no importaba nada sobre ella, pero la que tenía buen trasera tenía la cara llena de cicatrices de acné, considero esas caras una gran tragedia, admiro a quienes las cargan pero los compadezco mas. Ismael es un poco como mi hermano, constante y futbolero (acá en mexico no son hinchas, ni pamboleros, son futboleros, o cascarero, si mejor eso), cascarero. En el caso de Ismael, el futbol no era tanto algo por decisión propia, era una clara herencia de su padre, un señor obrero, empleado de algo grande, empleado de bajo calibre, tanto su familia como la mía vivía en un infonavit, no el mismo, si no en dos diferentes pero contiguos, eso hacía fácil que se gestionaran, puff, que se armaran las cascaritas. El señor papá de Ismael, de cuyo nombre no tengo idea, trabajaba en un periódico, ya no trabaja, ya no vive, murió hace cuatro días, el sábado, de un infarto, justo después de terminar una cascarita el sábado, que gran muerte, sin dolor, con sudor y cansancio, después de haber hecho lo que seguramente más disfruto hacer en toda su vida y lo que le permitió conservar muchas amistades, el futbol. Pues un tipo de muerte como esa es la que le desee a alguien en broma.
Mejor no escribiré media hora, me falta mucho y mi texto ha quedado más redondo que un balón de futbol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario