Leí que, según un estudio realizado por una universidad
avocada a los grandes misterios de la ciencia, las personas con cejas arqueadas
en los extremos exteriores generan más confianza de la normal. Ashila tiene las
cejas arqueadas y genera confianza. Lo de las cejas es casualidad pero el
compita hace compitas fácil. No me enteré que le cayera mal a nadie. Hasta
tenía fans, incluso algunos famosos, como Pollito.
Hablemos de Pollito un poco. Se presume que él facilitó la
entrada de cierta chica a la escuela de los Xolotl Mixhoaletl (Invasores
Digitales en Nahuatl, le pongo así porque en el universo paralelo donde es
escrito este texto las lenguas prehispánicas son consideradas nixitl (cool en
náhuatl)). Así pues, al facilitar su entrada los dioses mexicas lanzaron al aire una
moneda con dos caras: la cara donde la chica le agradecería a Pollito con gran
sexo exótico en agradecimiento por ayudarla a entrar y la cara donde le daría
una gran friendzoneada épica frente a todos. Al caer la moneda quedó dando
vueltitas con el canto durante 10 minutos. Pollito desesperado pidió a los dioses
mexicas que la moneda cayera del primer lado cuando recordó que llevaba sus
tenis Nike. Oh, fatal error cometiste Pollito. Los tenis Nike ofenden a los dioses
mexicas que corren con sus pies descalzos. La moneda giraba y giraba sin parar
mientras Pollito estaba a punto de prenderle fuego a los tenis que recién se
había quitado cuando se abrieron las nubes del cielo y bajó un caballero
montado en una tabla larga cuyo rostro no podría apreciarse debido al largo
pelo que no dejaba ver su identidad. El caballero enviado por los dioses mexicas que
viven en Washington se bajó de su tabla y de un pisotón detuvo el girar de la
moneda, apartó su pie descalzo para dejar ver el terrible segundo lado de su
suerte maldita. Pollito reconoció que había apostado mal y una lágrima cayó por
su rostro, sin embargo sonrió, pues sus tenis no alcanzó a quemar. Se los
colocó nuevamente y miró el rostro del caballero, detrás del cabello largo
alcanzó a reconocer unas cejar arqueadas, su corazón se llenó de confianza y se
arrodilló ante él.
Al caballero le cortamos el pelo para descubrir que un tal Ashila
se había escondido detrás de él. Algunos otros lanzaron la moneda mexica en
busca del amor de la chica. Todas las ocasiones Ashila pisó la moneda y sonrió
levantando las cejas.
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