domingo, 20 de septiembre de 2015

Kant

Caminan dos sujetos en la calle, todavía no tienen nombre.
Calle típica de centro histórico de ciudad mexicana, entre ocho y nueve pe eme. Caminan en la banqueta izquierda, el sujeto uno ha estado realizando un acto peculiar durante una caminata que ha durado más de dos horas, cada que pasan junto a una camioneta con caja hermética en la parte trasera da dos toquecitos. Al sujeto dos ya lo ha inquietado la acción repetitiva.

- ¿Por qué haces eso?

- ¿Qué?

- Lo de los toquecitos en las cajas de las camionetas.

- Salvo vidas, dos gracias al universo.

- ajá...

- Los actos aleatorios salvan vida. Las tres veces que me han levantado he sobrevivido por acciones aleatorias. La gente piensa que todo tiene que ver con decisiones, pero tiene más que ver con manías e impulsos involuntarios.

- No mames, eres un narcotraficante, no puedes hablar así tan filosófico.

- Ningún pinche payaso puede decirme cómo hablar. (saca su pistola)

- Ya tengo que darle para mi casa Don sujeto número uno, mis hijos me esperan con hambre.

- Ya mandé tres hombres mios para que lleven una despensa. No todos los días tengo platicas tan naturales con un payaso de rodeo, ven ven animalito ven, ven y sígueme....

- Don sujeto, no mame.

- Entonces decía Immanuel Kant que hay que actuar como si nuestra máxima fuera la máxima universal.

- No sé quién es Immanuel Kant y no entiendo que tiene que ver con la palabra máxima.

- Es lo mismo que decía Jesucristo, trata a los demás como te gustaría que te trataran.

- Por fin ¿Es un usted filosofo o religioso?

- Soy narcotraficante y leí un poco más de la cuenta en la cárcel.

- ¿Y por eso golpea las cajas traseras de las camionetas?

- Estaba dormido, la contra pensó que me había muerto. Debí estar muerto por la cantidad de sangre que había perdido, pero sólo me desmayé. Supongo que me abandonaron un par de horas para irse a dormir. No debes dejar un cuerpo en una caja, no completo, menos en una ciudad. Estaba soñando que estaba en mi casa, de niño, jugaba con mis primos en la alberca de mi padre, mi madre estaba dormida en su cuarto y mi prima tomaba el sol en bikini, toc toc, toc toc toc toc. Algún ocioso toco la caja y desperté tan espantado que la abrí de una patada y salí corriendo. Después supe que la adrenalina causaba por esos golpecitos fue la que me dio fuerza para derribar una puerta de metal. Como sea, siempre que alguien es bueno conmigo aprendo la lección y trato de hacerlo con las demás personas. Trata a los demás como quieras que te traten.

- Trata las cajas de las camionetas como te gustaría que trataran una caja en la que estás agonizando.

- Ni el mismo Kant lo hubiera dicho mejor.



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