lunes, 27 de octubre de 2014

Estudio sobre "y nada que"

Cuando era niño hablaba normal, como todos los niños, seleccionaba mis palabras de la manera menos cuidadosa posible, es decir, no seleccionaba nada: sacaba el flow de infonavit y ya. Había aprendido una manera de expresarme eficaz y basta. Pero lo más importante es que no hablaba como adulto, porque a esa edad sabemos que hay palabras que sólo utilizan los adultos, y no me refiero a los adultos inmediatos, a tus papás y los papás de tus amigos; ni al de la tienda, carnicería o el que vendía elotes. Me refiero a los adultos que hablan en las escuelas, en las noticias, en la tele o que escriben en el periódico o donde sea.

Pero uno crece y al crecer muerdes la fruta del bien y el mal hablar; y un triste día de cuarto o quinto de primaria escuchas a algún compañero decir "de hecho sí maestro", escuchar eso de la voz de un niño de tu edad es estremecedor, suena tan correcto, tan pegajoso y al mismo tiempo tan molesto. Hay algo dentro de uno que sabe que está mal, que es falso e innecesario, que nada volvería a ser como antes, pero aprendemos por imitación y otro jodido día te sorprendes diciendo "de hecho si, mamá" e inmediatamente después volteas la cabeza y recorres con la mirada para verificar si algún niño menor te ha escuchado, afortunadamente no fue así, respiras y sientes tranquilidad porque ese niño habría informado al comité de los niños que ya no eres normal, lo que seguiría es la expulsión del jardín de Edén de las palabras, y la vergüenza genera un malestar que sólo es aliviado imitando más palabras del mundo de los adultos.

Ahora tengo 26 años y veo cómo ha estado metiéndose a México el argentinismo "y nada que" , que efectivamente no sirve para nada excepto para generar microsegunditos para pensar en algo más que decir y sentir que tienes un recurso con cierto toque cosmopolita en tu discurso. Que no pasa nada hombre, así es el lenguaje y ya no tardo yo también en decirlo, sólo espero a que mi niño interior se distraiga un poco.

1 comentario:

  1. Lol. La primera vez que escuché decir "de hecho" a alguien fue a Eddo... de hecho.

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