Es cansado hablar de uno mismo como si fuera bolsa. Me dejé llevar, como los monólogos aburridos de Carlota en Noticias del Imperio. Es un libro que empecé a leer hace dos meses. Es muy grande, al principio pensé que serían algunas cuatrocientas páginas porque en el kindle no te dice la página en la que vas debido a que se puede configurar el tamaño de la letra y eso haría que tuviera más o menos páginas, pero en internet vi que la edición impresa consta de poco más de mil cien páginas. Si lo termino sería el libro más grande que he leído y fácilmente el más monstruoso. A veces yo olvido que escribir también puede ser un oficio que requiere disciplina. Una obra como Noticias del imperio sólo puede ser concebida bajo la más rigurosa disciplina de un genio. Estoy seguro de que la estoy disfrutando en un porcentaje muy bajo, a veces persigo con los ojos las letras durante varios párrafos sin entender nada y mi permanente ansiedad impide que regrese a verificar lo que quiso decir la incoherente de Carlota. Pero eso es lo bueno de la prosa poética, si le sigues tarde o temprano pescas otra idea entretenida.
A veces hablo solo y me siento bien, hablo mejor que cuando hablo con las personas, me escucho y me doy cuenta de lo horrible de mi voz y de mi tono, imagino mis gestos y me detesto. Debo ser insoportable, qué bueno que no hablo tanto con la gente, qué malo que no puedo ser más agradable, pero hablar solo me hace consciente de lo molesto que soy. Siempre lo hago en la camioneta, cuando vengo de regreso de la huerta. Lo peor que podría pasar es que alguien imagine que voy hablando con manos libres, con alguien muy incoherente.