dice google que hay gente que sigue visitando estás ruinas, así que mejor les dejó mi nueva casa de infonavit
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lunes, 3 de julio de 2017
martes, 13 de diciembre de 2016
Veñ, Carlota - Día 8
A nosotros los nacos, nos cuesta muchísimo trabajo cultivarnos porque no estamos rodeados de conocidos que nos recomienden buenos libros, buenas películas, buena música, etcétera. Es cierto que mi padre me inculcó la lectura, pero lo hizo pensando en la gente que él admira que lee libros como Padre rico padre pobre. Lo que quiero decir es que comencé leyendo Quién se robó mi queso, El alquimista, Frankestein, alguna traducción barata de La Iliada y cosas así. Nunca he entendido el canon cultural, aunque sí sé lo que es. He estado intentado leer obras que hablen de otras obras para por lo menos poder decir "sólo he leído que no sé leer". Ya sé, estuvo mamón. Fue así como me enteré de la existencia de libros importantes, nuevos clásicos y autores respetados; y de hecho me sigo enterando. Ya me echado obras como El Testigo, Las batallas del desierto, Diablo Guardián, La conjura de los necios, Los relámpagos de agosto y algunos otros pero no llego a los cien, chance cincuenta. La vida del esnob principiante es una aventura y por eso quiero hablar de mi más reciente conquista.
Hoy por la tarde terminé el libro más difícil que he leído hasta la fecha, el más monstruoso, el más exigente, el que menos he entendido, el que más voy a presumir con mis dos conocidos que hablan de libros; me refiero a la que es considerada por los especialistas de la revista Nexos como la mejor novela mexicana de los últimos treinta años: Noticias del Imperio, del muy brillante y riguroso escritor chilango Fernando del Paso. Tardé dos meses y está bien. Para escribir el tabicote su autor tardó dos años dedicado exclusivamente a la investigación y se nota. La cantidad de datos duros que se presentan es nauseabunda, pero la manera de reflejarlos es un auténtico espectáculo de acrobacias narrativas y lingüísticas elegantísimas.
(Perdón que interrumpa, pero no uso esos adjetivos queriendo validar nada. Lo hago para retener impresiones en mi débil memoria)
La cantidad de voces perfectamente moduladas en sus diferentes tonos es increíble. Habla Carlota, Maximiliano, Napoleón el pequeño, Benito Juarez, generales franceses, jueces mexicanos, cornudos morelenses, vagabundos capitalinos, espías republicanos, y según leí, también Porfirio Díaz, pero la verdad no me di cuenta, no sé si por distraído o porque está medio oculto.
Hay varios capítulos titulados Castillo de Bouchout 1927, que son monólogos de Carlota loca. Debo confesar que cada que terminaba un capítulo, internamente rezaba para que no siguiera uno de Carlota, son pesadísimos y muy exigentes. Es el devenir mental de una emperatriz olvidada y loca con una cultura universal inmensa y unas obsesiones personales causadas por la perdida del imperio mexicano y del amor de su vida, Maximiliano. Me distraje mucho en los monólogos de Carlota y a veces dejaba pasar un par de líneas siguiendo solamente las letras sin entender, pero sin importarme demasiado si me perdía un par de recursos poéticos. No lo lamento. Si me hubiera concentrado más, apenas llevaría doscientas páginas y, una disculpa por no mencionarlo antes, pero tiene 1050 páginas.
El resto de los capítulos los pude apreciar mejor. Tenían narrativa lineal y voces cuerdas. Hay uno que narra una escena de tortura por parte del terrible general francés Charles Du Pin hacía un soldado republicano que me gustó básicamente porque me maman las escenas de tortura. Otro capítulo narra, desde la voz de un espía mexicano, cómo fue emboscado un regimiento francés. En otro más un vagabundo platica con el nuevo perro que adoptó cómo era la vida capitalina en aquellos días. El capítulo del esposo jardinero de la amante de Maximiliano está bien bonito porque él (el jardinero) la quería mucho y como sabía mucho de flores, usa muchos recursos de jardinería. Spoiler: le ponen el cuerno bien culero, pero spoiler justiciero: matan a Maximiliano. Benito Juárez siempre se vio bien jefe en sus capítulos. Uno de los últimos capítulos demuestra una vez más el genio de Fernando pues da oportunidad a Maximiliano de planear el protocolo para su propio fusilamiento que, en lugar de realizarse en el Cerro de las Campanas, se realizaría en el Palacio Imperial. Esto es especialmente brillante porque a Maximiliano le mamaba escribir protocolos y darle dignidad a su persona. Ese capítulo es aburrido porque es un protocolo, pero está redactado en un lenguaje aburrido perfecto, eso me habla de la paciencia y la disciplina del autor.
No se los recomiendo porque nunca nadie le hace caso a mis recomendaciones. Mejor me despido aceptando que al final sí me enamoré de Carlota; pobrecita, qué bonita, veñ.
El resto de los capítulos los pude apreciar mejor. Tenían narrativa lineal y voces cuerdas. Hay uno que narra una escena de tortura por parte del terrible general francés Charles Du Pin hacía un soldado republicano que me gustó básicamente porque me maman las escenas de tortura. Otro capítulo narra, desde la voz de un espía mexicano, cómo fue emboscado un regimiento francés. En otro más un vagabundo platica con el nuevo perro que adoptó cómo era la vida capitalina en aquellos días. El capítulo del esposo jardinero de la amante de Maximiliano está bien bonito porque él (el jardinero) la quería mucho y como sabía mucho de flores, usa muchos recursos de jardinería. Spoiler: le ponen el cuerno bien culero, pero spoiler justiciero: matan a Maximiliano. Benito Juárez siempre se vio bien jefe en sus capítulos. Uno de los últimos capítulos demuestra una vez más el genio de Fernando pues da oportunidad a Maximiliano de planear el protocolo para su propio fusilamiento que, en lugar de realizarse en el Cerro de las Campanas, se realizaría en el Palacio Imperial. Esto es especialmente brillante porque a Maximiliano le mamaba escribir protocolos y darle dignidad a su persona. Ese capítulo es aburrido porque es un protocolo, pero está redactado en un lenguaje aburrido perfecto, eso me habla de la paciencia y la disciplina del autor.
No se los recomiendo porque nunca nadie le hace caso a mis recomendaciones. Mejor me despido aceptando que al final sí me enamoré de Carlota; pobrecita, qué bonita, veñ.
domingo, 11 de diciembre de 2016
Club de Cuervos - Día 6
Lo único más patético que ser crítico por cobardía es criticar críticos por envidia. Sería capaz de hacer un cortometraje solo para poder decirle a los críticos "por lo menos sí tuve los huevos" o algo así. Pero no todos los textos sobre obras ajenas tienen que se críticas formales. Un par de veces he sentido el impulso de escribir sobre el trabajo de algún tercero, hacer un texto más extenso, pero el desprecio que siento por los críticos me frena siempre, no quiero ser ese adolescente que en las tardeadas se queda a criticar a los que se mueven torpemente mientras suena human disco ball, porque ya lo fui, porque aprendí a respetar a los que hacen. Tampoco quiero demostrar que yo entiendo mejor una obra, ser ese tío que se encabrona viendo un partido y además se siente más verga porque sabe más de futbol que los demás, no quiero ser esa frustración. Tampoco creo en el vengador social, en ese que protege a la sociedad de los directores maldosos que quieren conquistar el mundo con su mal cine. Hoy decidí que escribiré de una serie que terminé, pero lo haré motivado en el olvido, tratando de engañarlo un poco. He visto y olvidado tantas películas y programas. Ya no recuerdo porque estaba fascinado con las cosas con las que lo he estado. No sé por qué fue importante South Park, Dragon Ball, Zenki, Sailor Moon, Charmed, La oreja, El juego de la vida, Evangelion, Samurai Champloo, Roma, Sopranos, The Wire. Ya pasó mucho tiempo. No sé por qué les dedicaba tanto tiempo ni qué me gustaba tanto de ellas. Lo puedo medio adivinar, pero lo cierto es que ya se borró casi todo. Hay un ilustrador que cada que termina una película le hace un dibujo. Creo que si escribiéramos las impresiones de las cosas importantes que hemos visto, no las olvidaríamos tan pronto y tal vez podríamos controlar un poco más la manera en la que nos afectan. Con esta entrada inauguro mi sección de recordador de sensaciones.
Ayer empecé y hoy terminé la segunda temporada de Club de Cuervos. Me hace muy feliz Hugo Sánchez, en el episodio tres fue buenísimo, pero llegó a su punto más brillante con la referencia a Thundercats. Esa parte me llegó profundo porque es una burla de esos amores a primera vista que se desarrollan mágicamente. Siempre he querido conocer a alguien de esa manera porque la televisión y el cine me enseñaron que así se conoce a la pareja perfecta, que le tiras los libros a alguien que ama lo mismo que tú y el destino se encarga del resto. Fue como burlarme de una parte de mí que no sabía que tenía. El otro protagonista es Chava Iglesias, que se dedica gran parte del episodio a visitar los distintos mundos sorpresa que hay en las casas de campaña que están en la fiesta en la playa organizada por el magnate Ricky Lamas. En el viaje sentí una mezcla de envidia y ternura por Chava. Por una lado está persiguiendo a la comentarista deportiva mamacita a través de distintos escenarios llenos de lujos creativos para juniors aburridos de la vida. Nunca en mi vida iré a una fiesta así, ni cogeré con una morra así. En realidad no sé por qué me da ternura, supongo que porque el personaje está hecho para eso. Para estar seguro de sí mismo basándose en su poder y a través de toda la estupidez que representa el cliché del mirrey. Creo que burlarnos de los mirreyes sigue siendo la mejor manera de sobrellevar el no serlo. Esa sensación es mi favorita de la serie. El morbo de ver cómo se vive en los círculos más altos del deporte que sigue teniendo agarrado de los huevos a México. Mad Men es a los creativos lo que Club de Cuervos es a los pamboleros. Nos urgía esa ficción. Nos urgía imaginar cómo son los titiriteros de nuestra pasión. No es que yo ame el futbol, pero en México la pirámide alimenticia de las morritas sigue teniendo hasta arriba a los futbolistas. Lo que quiero decir es que el futbol siempre va a estar ahí, siempre vamos a llegar a la casa de un familiar que está viendo un partido, siempre nos van a invitar a ver una final, siempre veremos a un niño feliz con sus tachos nuevos o triste porque perdió una cascarita, siempre nos tocará orinar en el baño junto a alguien con una playera de su equipo favorito. Siempre ha estado ahí, pero nunca nos habíamos imaginado tan bien cómo funciona. Y si esto me generó el episodio tres a partir de la risa, el resto de los episodios lo hace con otros recursos, por ejemplo el episodio nueve se desarrolla como un misterio. El melodrama no podía faltar en el país de las telenovelas. No tengo ni puta idea de cómo se cierra un texto sobre una serie. ¿Puedo hacerlo diciendo que no mamen con Daniel Giménez Cacho disfrazado de Heissenberg? Tantita madre, hombre.
sábado, 10 de diciembre de 2016
Fragmentos de pláticas con Genaro I - Día 5
Cuando nosotros estábamos niños casi no había carros. Si alguno llegaba a nuestro rancho, era tanta nuestra fascinación que le sacábamos el aire a las llantas para que no se pudiera ir y seguirlo viendo. Me dio risa y para Genaro una risa es como una aclamación a que siga. Cerró los ojos como haciendo una travesura y comenzó a picarle a la válvula de una llanta invisible, así, Gabriel, le sacábamos todo el aire para que no se fuera y hacía un ruido con la boca como entre silbido y chiflido simulando el sonido que hace el aire al escapar de la llanta. Me volví a reír. Hasta que una vez nos cacharon, Gabriel, ¡hijo de su puta madre! corrimos cada quién para donde pudimos. Para que no me alcanzaran, yo grité ¡allá va uno, allá va uno! señalando para donde se había ido mi hermano. Ya no se me hizo gracioso y no me reí, entonces no siguió. Me hubiera gustado que siguiera inventando mentiras porque yo sabía que sólo la primera parte era real. Como casi no me río, cuando algo me da risa trata de seguir por ese camino. Quisiera poder fingir y dar respuestas anzuelos para que me contestara más historias peces, pero soy muy torpe.
El otro día me platicó que desde los tres años quedó huérfano. Probes de nosotros, Gabriel, nos tocó vivir con otra señora con la que se casó mi papá, con una madrastra, Grabiel, pero nos dio de comer. Hace poco se murió la madrastra y me dijo que ella, al igual que él, tampoco sabía leer, y que se sentía endeudado porque él y sus hermanos hicieron que firmara unos papeles en los que les heredaba las tierras que había dejado su padre. Yo ya pagué mi deuda, Gabriel, ahora sí estoy tranquilo de mi conciencia. Fui y cooperé mil quinientos para que la enterraran. Probecita, ni un día nos hizo falta comida, frijoles o lo que hubiera, pero nunca nos faltó comida. Pero a veces también repite mucho lo mismo. No sé si para convencerse de algo o porque no se le ocurre nada más.
Casi no tengo recuerdos de mi mamá, que en paz descanse. Sí me acuerdo que una vez mi papá nos llevó a caminar al cerro, nomás íbamos de paseo, Gabriel. Yo iba hasta adelante y me acuerdo que mi mamá se me quedó viendo y dijo, ese niño va a salir bueno pa' caminar. Pero más no me acuerdo.
Yo te voy a decir una cosa, Gabriel. No a cualquiera se la digo. Sí se la digo a mi hermano, a mis sobrinos o a ustedes, pero a naiden más. Hay una plaga que se chinga la planta y yo me sé el remedio, pero es un secreto que yo sé. La plaga se llama peronósfora. El otro día a mi compadre Librado le cayó ¿sí lo conoces, no? y yo no le dije nada. Se le chingó toda la planta ¿ya ves que ya se le había chingado la otra vez por culpa del abono? pues otra vez le fue mal, pero ahora por culpa de la peronósfora. Yo nomás me quedé callado. No es por ser envidioso. Yo le pido a dios que me ayude a mí y que ayude a todos los demás, pero cada quién se rasca con sus propias uñas. A mí me dijo el secreto un ingeniero chingón, Gabriel. Ellos que se chinguen con sus ingenieros, pero no es por ser egoísta o envidioso, no no no, Gabriel.
A mí me gusta el pedo y el olor a mierda, Gabriel. Sí ves a ese que está ahí al borde de la carretera. Yo se la hice de pedo y se aculó, no le topó a los putazos. ¿Sí lo viste a ese que estaba ahí por donde pasamos? Ah, pues a ese una vez lo escuché, ni me estaba hablando a mí, pero yo estaba escuchando mi plática y también la de él. Y que le dice al que estaba ahí con él ¿sabes cuántos palos me echo? tres de harina y huevo. Que me doy la vuelta y que le digo, disculpe usted ¿cuántos palos dice que se echa? y que me lo confirma, Gabriel, tres de harina y huevo, amigo. ¡Tres pedos es lo que se ha de echar, amigo! y que se la hago de pedo y no le topó. A mí me gustan los putazos pero él mejor se cruzó la carretera y se fue por ahí, que no mame a su edad tres palos.
viernes, 9 de diciembre de 2016
Todos los días soy diferente porque todos los días son diferentes - Día 4
En twitter sólo dos personas me han bloqueado. Más preciso es decir que sólo sé de dos personas que me hayan bloqueado. La primera es amiga de una medio conocida y no sé su nombre, desconozco por qué lo hizo. La segunda se llama Nicole algo, olvidé su apellido o su nombre. Ella tiene un transtorno psicológico y lo presume. En más de una fotografía se ve guapa, no mucho. Una vez comenzamos a escribirnos por mensajes privados. En esos días mi papá compró otro carro nuevo y como mi hermano tiene camioneta nueva y mi mamá casi no maneja, eso significaba que yo me quedaría con el otro carro nuevo, el que se compró el año pasado. Nicole vive en Colima y yo no tengo amigos en Michoacán, que es donde vivo. Supongo que su estado queda a una distancia similar a la de la ciudad de México. Supongo que visitar a alguien en provincia podría ser más relevante que visitar a alguien el de efe, allá todos todo el tiempo están entretenidos, en provincia todos todo el tiempo estamos aburridos. En realidad lo de Nicole sólo era una introducción porque un día hablábamos de series, yo hablé de Louie, me dejó en visto, le reclamé, pensó que era un intenso y me bloqueó (hizo bien). No me dejen en visto cuando hablo de Louis C. K. O bueno, sí, me hace falta no ser tan ridículo. Me gusta pensar que no hay mejor ficción que la personal, como la que él ejercita tan brillantemente. Tengo un proyecto agonizante, que no termina de revivir ni de dar la última resollada. Las personas suben un dibujo a una fanpage y yo le escribo un cuento. Al principio pensé que sería muy fácil, después de escribir los primero seis o siete comencé a tardar más de tres o cuatro días. El último que debería ser el dieciseis ya me ha demorado casi dos meses. Ese proyecto me ha hecho postergar otros proyectos que no puedo arrancar porque no quisiera dejar ese antes de escribir cien cuentos, sistema decimal, no pregunten. Uno de los proyectos congelados es hacer mi propia autobiografía ficticia. Escribir aquí diariamente no creo que me detenga de estar preocupado por cuál será la próxima idea que utilizaré para un cuento, es decir, no me estorba para el proceso creativo de los cuentos. Tampoco es sencillo tener una gran idea para escribir todos los días en este blog, así que cuando me quede sin un tema claro, comenzaré a ejercitar la imaginación en mi vida cotidiana. Para ello trataré de ser verosímil y excluyo la posibilidad de sólo recordar, sin inventar.
Una vez escuché a alguien decir "¡gracias a dios por haberme dado un día más, qué afortunado soy!". Qué dolor de cabeza, qué haré hoy, ¿por qué no puedo dormir toda la vida? es lo que pienso yo todos los días al despertar. El problema de dormir toda la vida es que después de catorce horas, sólo quieres morirte o ir a llorar con tu mamá. Que la gente sepa que duermes mucho da harta pena. Más si es tu familia trabajadora, más si eres gordo, más si te gustan las bonitas, más si no tienes tenis nuevos, más si no hay fiesta ese día en la noche. Dicen además que si duermes más de ocho horas, te puedes convertir en un fuerte candidato a un paro cardíaco. Pero lo más fantástico de estar recién despierto es que podría estarte esperando Obama afuera de tu casa y seguro encontrarías una manera de justificarte para hacerlo esperar. Eso argumentos matutinos solo funcionan durante ese periodo estúpido del recién despertado. Disculpe señor Obama, estoy seguro de que usted entenderá que estaba soñando algo muy importante. Verá usted, es que estaba en la plaza de Uruapan y me iban a presentar a Marco Antonio Solis. Me habían dicho que le gustaban mucho mis dibujos y a lo mejor le podría vender uno muy caro. Eso hubiera solucionado mi situación económica por los siguientes meses. ¡No puede ser, dejé plantado al presidente de los EEUU, soy una basura, qué gran oportunidad dejé ir! Eso es lo que me pasa todos los días, pero sin Obama. Todo esto porque creo que para la autobiografía ficticia (urge que algún neólogo le ponga un nombre breve y con caché a este concepto) debe empezar por el inicio del día. O al menos esta ocasión. Después de iniciar una vez más el día tarde y arrepentido por no haberme despertado unos minutos antes, sigue buscar la ropa. Solo dos o tres veces en mi vida he dejado la ropa lista para el día siguiente. Buscar un pantalón sucio pero que aguante, una camisa recién lavada porque si repito camisa apesto y me da pena estar vivo, ropa interior obviamente limpia porque sí me doy asco y calcetines también limpios porque últimamente sospecho que me podrían oler los pies. Lo que sigue nunca es lo mismo, jamás. Todo lo hago en desorden, podría abrir twitter, instagram, ir a orinar, comerme una manzana, salir a decirle al señor que me ayuda en la huerta que ya voy, acostarme otro rato, sentarme en el sillón a odiarme un poco, pedirle dinero a mi papá para la gasolina o los químicos de la huerta, ver porno no, nunca veo porno en la mañana. A veces mi mamá me da una torta y un licuado pero a veces no. Supongo que ella es igual que yo y en la mañana nunca sabe qué hacer, pero como ya tiene más práctica parece que sí sabe qué hacer, pero si supiera todos los días me daría de desayunar o no lo haría, pero sería constante. Cuando me da, me ahorra como diez minutos. Si todavía hay agua en el garrafón que llevo a la huerta, lo subo así a la camioneta, si no hay, voy a rellenarlo a la tortilladora donde lo llenan con agua purificada por seis pesos. Si ya está muy sucio compro un garrafón nuevo, es decir, con agua nueva de bonafont. A veces le reviso el agua y el aceite a la camioneta, a veces no. A veces la caliento un par de minutos, a veces arranco así nada más. Ya se me acabó mi tiempo de escribir. Aquí es donde pido disculpas por no escribir tan bien. Pero lo estoy haciendo para mantenerme en forma. Creo que es más fácil aprovechar las ideas cuando uno está trabajando. Ya vi que sí tengo como veinte visitas cuando publico. Ya sé que es muy del 2008 pedirles que se manifiesten con un comentario, pero tampoco dependo de ustedes para seguir escribiendo.
Una vez escuché a alguien decir "¡gracias a dios por haberme dado un día más, qué afortunado soy!". Qué dolor de cabeza, qué haré hoy, ¿por qué no puedo dormir toda la vida? es lo que pienso yo todos los días al despertar. El problema de dormir toda la vida es que después de catorce horas, sólo quieres morirte o ir a llorar con tu mamá. Que la gente sepa que duermes mucho da harta pena. Más si es tu familia trabajadora, más si eres gordo, más si te gustan las bonitas, más si no tienes tenis nuevos, más si no hay fiesta ese día en la noche. Dicen además que si duermes más de ocho horas, te puedes convertir en un fuerte candidato a un paro cardíaco. Pero lo más fantástico de estar recién despierto es que podría estarte esperando Obama afuera de tu casa y seguro encontrarías una manera de justificarte para hacerlo esperar. Eso argumentos matutinos solo funcionan durante ese periodo estúpido del recién despertado. Disculpe señor Obama, estoy seguro de que usted entenderá que estaba soñando algo muy importante. Verá usted, es que estaba en la plaza de Uruapan y me iban a presentar a Marco Antonio Solis. Me habían dicho que le gustaban mucho mis dibujos y a lo mejor le podría vender uno muy caro. Eso hubiera solucionado mi situación económica por los siguientes meses. ¡No puede ser, dejé plantado al presidente de los EEUU, soy una basura, qué gran oportunidad dejé ir! Eso es lo que me pasa todos los días, pero sin Obama. Todo esto porque creo que para la autobiografía ficticia (urge que algún neólogo le ponga un nombre breve y con caché a este concepto) debe empezar por el inicio del día. O al menos esta ocasión. Después de iniciar una vez más el día tarde y arrepentido por no haberme despertado unos minutos antes, sigue buscar la ropa. Solo dos o tres veces en mi vida he dejado la ropa lista para el día siguiente. Buscar un pantalón sucio pero que aguante, una camisa recién lavada porque si repito camisa apesto y me da pena estar vivo, ropa interior obviamente limpia porque sí me doy asco y calcetines también limpios porque últimamente sospecho que me podrían oler los pies. Lo que sigue nunca es lo mismo, jamás. Todo lo hago en desorden, podría abrir twitter, instagram, ir a orinar, comerme una manzana, salir a decirle al señor que me ayuda en la huerta que ya voy, acostarme otro rato, sentarme en el sillón a odiarme un poco, pedirle dinero a mi papá para la gasolina o los químicos de la huerta, ver porno no, nunca veo porno en la mañana. A veces mi mamá me da una torta y un licuado pero a veces no. Supongo que ella es igual que yo y en la mañana nunca sabe qué hacer, pero como ya tiene más práctica parece que sí sabe qué hacer, pero si supiera todos los días me daría de desayunar o no lo haría, pero sería constante. Cuando me da, me ahorra como diez minutos. Si todavía hay agua en el garrafón que llevo a la huerta, lo subo así a la camioneta, si no hay, voy a rellenarlo a la tortilladora donde lo llenan con agua purificada por seis pesos. Si ya está muy sucio compro un garrafón nuevo, es decir, con agua nueva de bonafont. A veces le reviso el agua y el aceite a la camioneta, a veces no. A veces la caliento un par de minutos, a veces arranco así nada más. Ya se me acabó mi tiempo de escribir. Aquí es donde pido disculpas por no escribir tan bien. Pero lo estoy haciendo para mantenerme en forma. Creo que es más fácil aprovechar las ideas cuando uno está trabajando. Ya vi que sí tengo como veinte visitas cuando publico. Ya sé que es muy del 2008 pedirles que se manifiesten con un comentario, pero tampoco dependo de ustedes para seguir escribiendo.
jueves, 8 de diciembre de 2016
Aliens y siglo XXI - Día 3
Tengo en mente algunos temas, por ejemplo hace rato hablaba de los tenis con un amigo, le decía que la mejor manera de prejuzgar a alguien es por los tenis, siempre podría hablar de porno, pero eso implicaría especialmente lucirme y hoy no me siento tan lúcido. Tenía otro par de temas en mente, pero creo que debo aprovechar lo de los tenis.
A él (mi amigo) lo conocí en una escuela y el primer día de clases vi que traía unos tenis nike cosidos. Se veía que habían sido tenis medianamente caros, semiespecializados, ligeros y resistentes listos para un just do it en la montaña porque nos acababa de decir que hacía video con especialidad en aventura. En este texto no quisiera referirme a los prejuicios como algo malo y determinante, sino como a un sano acto de esparcimiento entre amigos, reales o imaginarios. Yo pensaba que mi amigo era muy pobre y que en lugar de comprarse otros tenis, se ahorraba el dinero para comprar frijoles la sierra o chiles en vinagre la costeña. Ya luego me enteré que estudiaba en el tec de monterrey y decidí que usaba sus tenis rotos como demostrando que no tenía nada qué demostrar a nadie; haciendo gala del lujo más caro de todos: la seguridad.
Leí hace algún tiempo que García Márquez había escrito cien años de soledad usando exclusivamente recuerdos de su infancia. Yo también creo que recordar es lo máximo y recordar la infancia lo es aún más. Hubo un tiempo en el que lo que cubriera mis pies no me importaba, sólo a mi mamá. Creo que hasta los cinco o seis años uno comienza a tomar conciencia de verse bien, incluyendo el tema del calzado. Porque una cosa es que te chuleen las amigas de tu mamá y tus tías y otra es que tus amigos de la primaria te respeten.
Zapatos de charol, el mustang de los zapatos escolares de principios de los noventa. Ahí empezó mi frustración. Mi papá me llevaba a comprar zapatos a la zapatería Canadá. Siempre me compraba los que él quería, de piel y que tuvieran suela de hule. Además de que a esa edad a uno le crece el pie demasiado rápido, eran pocas las actividades interesantes que no incluían andar gateando por todos los suelos, recuerdo incluso dibujar muy a menudo tirado como tapete. Por esas dos razones, íbamos a la zapatería seguido "cuiden los zapatos, valoren lo que tienen, yo siempre usaba huaraches, ya hubiera querido yo, blablabla" nos decía nuestro papá. Para mi padre, bolear zapatos siempre ha sido un ritual importante y eso nos enseñó: a andar siempre brillantes. Pero una cosa es el brillo causado por una buena voleada y otra es el brillo del charol, el brillo del charol encandila, te podías revisar el peinado en el reflejo, podías poner el zapato debajo de la falda de... todavía sigo en segundo de primaria, eso no es válido. Salir con exactamente el calzado que uno quiere puesto en los pies por primera vez es algo memorable, es una auténtica conquista lograda a base de berrinches y sobornos emocionales a nuestros padres. Aliens by Canada fue mi primer conquista. Siempre he tenido un resentimiento con mi generación por mamar Star Wars. La Guerra de las Galaxias representó un mind blow para quienes vivieron su estreno en los setentas. Eso dicen, pero para los que nacimos en los ochentas no. Nosotros crecimos en medio de la escalada de inovación en efectos especiales. La película punta de lanza para la edad que yo tenía en los noventas fue Men in Black, ver al principe del rap en un auto que podía andar por los costados de un tunel, luchando contra las cucarachas invasoras con las mejores armas que jamás hayan sido diseñadas por la ciencia ficción fue mi mind blow personal. Y la zapatería Canada no desaprovechó el momento para lanzar sus tenis con un aliencito que brillaba en la obscuridad. Años después, vino la conquista de una marca que pirateaba descaradamente a DC llamada Domba, pero al parecer nadie en el infonavit donde yo vivía sabía que eran una mala copia. Pero eran cómodos. Otra de las aportaciones de la moda skate, fue la gran oportunidad de bajarse el pantalón a medias nalgas. Qué fácil se escandalizaban los adultos en esos días. Bajarse los pantalones a medias nalgas en la secundaría implicaba también ser parte de un nuevo mundo: el mundo de los boxers: es decir, no podías traer el pantalón a medias nalgas si tenías una truza. Los boxers te legitimaban como un macho cuyos genes eran codiciados por las morritas sin saber qué les estaba pasando, eran feromonas hechas ropa. Mejor termino esta entrada antes de terminar hablando de geles fijadores de cabello extremos y otras maravillas de la clase media baja a principios del nuevo milenio. En esos días todo se llamaba siglo XXI.
A él (mi amigo) lo conocí en una escuela y el primer día de clases vi que traía unos tenis nike cosidos. Se veía que habían sido tenis medianamente caros, semiespecializados, ligeros y resistentes listos para un just do it en la montaña porque nos acababa de decir que hacía video con especialidad en aventura. En este texto no quisiera referirme a los prejuicios como algo malo y determinante, sino como a un sano acto de esparcimiento entre amigos, reales o imaginarios. Yo pensaba que mi amigo era muy pobre y que en lugar de comprarse otros tenis, se ahorraba el dinero para comprar frijoles la sierra o chiles en vinagre la costeña. Ya luego me enteré que estudiaba en el tec de monterrey y decidí que usaba sus tenis rotos como demostrando que no tenía nada qué demostrar a nadie; haciendo gala del lujo más caro de todos: la seguridad.
Leí hace algún tiempo que García Márquez había escrito cien años de soledad usando exclusivamente recuerdos de su infancia. Yo también creo que recordar es lo máximo y recordar la infancia lo es aún más. Hubo un tiempo en el que lo que cubriera mis pies no me importaba, sólo a mi mamá. Creo que hasta los cinco o seis años uno comienza a tomar conciencia de verse bien, incluyendo el tema del calzado. Porque una cosa es que te chuleen las amigas de tu mamá y tus tías y otra es que tus amigos de la primaria te respeten.
Zapatos de charol, el mustang de los zapatos escolares de principios de los noventa. Ahí empezó mi frustración. Mi papá me llevaba a comprar zapatos a la zapatería Canadá. Siempre me compraba los que él quería, de piel y que tuvieran suela de hule. Además de que a esa edad a uno le crece el pie demasiado rápido, eran pocas las actividades interesantes que no incluían andar gateando por todos los suelos, recuerdo incluso dibujar muy a menudo tirado como tapete. Por esas dos razones, íbamos a la zapatería seguido "cuiden los zapatos, valoren lo que tienen, yo siempre usaba huaraches, ya hubiera querido yo, blablabla" nos decía nuestro papá. Para mi padre, bolear zapatos siempre ha sido un ritual importante y eso nos enseñó: a andar siempre brillantes. Pero una cosa es el brillo causado por una buena voleada y otra es el brillo del charol, el brillo del charol encandila, te podías revisar el peinado en el reflejo, podías poner el zapato debajo de la falda de... todavía sigo en segundo de primaria, eso no es válido. Salir con exactamente el calzado que uno quiere puesto en los pies por primera vez es algo memorable, es una auténtica conquista lograda a base de berrinches y sobornos emocionales a nuestros padres. Aliens by Canada fue mi primer conquista. Siempre he tenido un resentimiento con mi generación por mamar Star Wars. La Guerra de las Galaxias representó un mind blow para quienes vivieron su estreno en los setentas. Eso dicen, pero para los que nacimos en los ochentas no. Nosotros crecimos en medio de la escalada de inovación en efectos especiales. La película punta de lanza para la edad que yo tenía en los noventas fue Men in Black, ver al principe del rap en un auto que podía andar por los costados de un tunel, luchando contra las cucarachas invasoras con las mejores armas que jamás hayan sido diseñadas por la ciencia ficción fue mi mind blow personal. Y la zapatería Canada no desaprovechó el momento para lanzar sus tenis con un aliencito que brillaba en la obscuridad. Años después, vino la conquista de una marca que pirateaba descaradamente a DC llamada Domba, pero al parecer nadie en el infonavit donde yo vivía sabía que eran una mala copia. Pero eran cómodos. Otra de las aportaciones de la moda skate, fue la gran oportunidad de bajarse el pantalón a medias nalgas. Qué fácil se escandalizaban los adultos en esos días. Bajarse los pantalones a medias nalgas en la secundaría implicaba también ser parte de un nuevo mundo: el mundo de los boxers: es decir, no podías traer el pantalón a medias nalgas si tenías una truza. Los boxers te legitimaban como un macho cuyos genes eran codiciados por las morritas sin saber qué les estaba pasando, eran feromonas hechas ropa. Mejor termino esta entrada antes de terminar hablando de geles fijadores de cabello extremos y otras maravillas de la clase media baja a principios del nuevo milenio. En esos días todo se llamaba siglo XXI.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Niños que hacen llorar a adultos - Día 2
No sé si sea tan útil hacerles saber que el reto de los cuarenta y cinco días buscando hacer un hábito lo estoy haciendo con tres cosas a la vez: brincar la cuerda, escribir media hora seguida sin editar y hacer un dibujo completo con tinta en mi libreta. Lo digo porque va en ese orden. Solo me detengo para tomar el agua un poco después de brincar la cuerda (también hay abdominales y lagartijas gratuitas) y para bañarme y cenar después de escribir. Me he dado cuenta que no tengo ningún hábito legítimo en mi vida, no hay nada que tenga que repetir todos los días: es decir, comer no vale, ni bañarme porque siempre me baño a diferente hora. Hace pocos días me propuse despertarme a las seis de la mañana, siempre he creído que despertarse temprano es de amo del universo, Porfirio Díaz se levantaba a nadar, Putin se levanta a domar osos, seguro Trump tiene unas niñas despertador que le dan su mamada a las cuatro de la madrugada y ya después se despierta a comerse el mundo. Dicen que los hábitos nos ahorran esfuerzo, que es la manera en la que nuestra mente dice "a huevo, hoy no me esforzaré con esta estupidez, ya sé cómo va" y hay gente que tiene como hábito escribir, suena paradójico pero no voy a perder los veinticinco minutos que me quedan explicando la paradoja, a nadie le importa.
Antes de brincar la cuerda fui a llevar a mi mamá a su Iglesia, después llevé una colcha seminueva que le regalé porque ya no tengo cama matrimonial a la lavandería y luego fuí a una tienda de agroquímicos por un par de polvos y líquidos que voy a aplicar mañana en la huerta con la bomba de motor. Hay tres empleados habituales en Agroquímicos de Michoacán S.A. de C.V. Uno es el típico imbécil que odia su trabajo y cree que debería estar en otro lugar triunfando en lugar de desperdiciar su tiempo dándole productos a la gente común corriente (así he sido yo, cuando he sido empleado), una chica que notablemente tiene mejor actitud (resignación) y que es la que le pica a la computadora para darte los precios y hacerte la factura en caso de que la necesites, y finalmente Thalía, la única cuyo nombre conozco. Lo conozco porque cuando yo tenía nueve años y ella ocho, compartíamos transporte para ir a la primaría. La chofer de la van, a la que nosotros decíamos combi, se llamaba Laura. Recuerdo que una vez la hicimos llorar. Yo era un niño cachetón que se sentía orgulloso cuando el grupo con el que estaba hacía llorar a un adulto. Yo nunca hice llorar a alguno que no fuera mi mamá, pero me sentía un campeón cuando mis amigos lo hacían. Talía, no sé por qué lo escribí con ache, sí; ella sí era de esos niños con lengua puntiaguda, me daba un poco de miedo pero me gustaba poquito, tenía la nariz finita. Su hermana mayor también viajaba en la combi, creo que se llama Tania y ella fue la primer marimacha que conocí (así les decíamos, no conocía otra manera de llamarle). Me acabo de dar cuenta de que Tania y Talía comparten cuatro de cinco letras. Hay padres tan frustrados creativamente que hasta el acta de nacimiento de sus hijos les sirve de lienzo. Tengo un amigo que le quería poner a su hijo Chocolate. Según yo, yo fui quien lo hizo desistir. De todos modos un día llego decidido a ponerle Urepan Jazand, no sé si lo mio fui un triunfo o un fracaso, después de todo Chocolate no estaba tan mal. Mi hermano menor, Daniel, también viajaba en la combi. Él también tenía y tiene una lengua con un ingenio brillante y afilado. Supongo que fueron ellos dos quienes la hicieron llorar y también Gustavo, uno más grande que era amigo de Daniel. Gustavo tenía una hermana (todos viajábamos en familia) llamada Lucía, recuerdo que era bonita pero gordita, no mucho, sólo llenita (regordeta, como dirían los educados). Ella dijo una vez que mi papá estaba guapo. Me gustó saber que mi papá era guapo, creo que fue la primera vez que lo noté. No sé si sea que era guapo o que, por su trabajo, se vestía demasiado formal; muy diferente al resto de los padres del Infonavit donde crecí. También a la maestra de biología en la secundaria la hicimos llorar, la hicieron llorar ellos. Debe ser horrible que te hagan llorar unos niños. Hace cinco o seis años, cuando estaba en la universidad fue a tocar a mi casa mi vecina Lili, tenía el rímel corrido y me preguntó si me podía dar un abrazo. Lili es de las personas más nacas que he conocido y parecía que siempre buscaba al mismo tipo de hombre: alto, gordo, con chaleco de mirrey, pero sobretodo que la tratara mal y la hiciera sentir basura. Digo esto porque Lili era maestra. Una vez le pregunté si le gustaba su trabajo y puso una cara como si uno de sus novios se le acabara de venir en la cara. Pobre Lili, pero pobres de los niños. Espero que la hayan hecho llorar mucho.
Cambié de párrafo porque debo seguir escribiendo pero esa idea ya quedó bien. Me quedan sólo cinco minutos. Puedo despedirme recuperando un poco la idea de Talía. Talía ya no es bonita, ni yo (siempre creí que fui un niño bonito). Me pregunto si me habrá reconocido, casi nadie me reconoce, por gordo y por barbón. ¿Qué hubiera pensado de mí? ¿Le habré causado la misma tristeza que ella a mí? Me la imagino toda endeudada con Coppel. Mi fantasía favorita para sentirme superior a los demás es imaginar que a todos los visita un cobrador en una moto amarilla todas las noches porque ya se retrasaron con la letra de la plancha que ya hasta rompieron. La plancha con la que le quitaban las arrugas a sus uniformes con los que deben disfrazarme para atenderme. Ahora deben pedir prestada una plancha. Talía nunca me han atendido a mí. Siempre me atienden los otros dos. Me pregunto si algún día me reconocerá.
martes, 6 de diciembre de 2016
Bolsa de plástico - Día 1
Acabo de leer que si repetimos una actividad diariamente durante cuarenta y cinco días, esta actividad terminará por convertirse en un hábito. No es la primera vez que me suscribo a una dinámica de este tipo. En otra ocasión intenté escribir diariamente durante un año y creo que sólo lo logré cuatro días. De eso ya hace al menos cinco años. No es que ahora sea una persona con más fuerza de voluntad, lo cierto es que ahora tal vez lo necesite más que aquella vez. ¿Exactamente qué es lo que necesito? Básicamente sentir que tengo el control sobre algo. Los últimos diez o quince años he sido una bolsa de plástico a la deriva y no ha sido sublime ni poético como en american beauty, ni tampoco tan horrible. He tenido buenos momentos y un par de pequeños triunfos que me he repetido una y otra vez tratando de convencerme de que vale la pena seguir viviendo. Me he convencido a mí mismo de que no soy un enfermo mental que necesita medicarse, que sólo tengo malos momentos, como todos, que la poca energía que me mueve es un bajón químico ajeno a mí, que sí se me baja la pila es porque el ánimo es como el clima, a veces llueve mucho y a veces sale el sol, las florecitas y un estimulante olor a pasto recién cortado. A veces ha llovido tanto que no me puedo levantar del piso porque soy una bolsa de plástico y las bolsas de plástico pierden su volumen cuando llueve, se aplastan al piso y se llenan de una arenita que a veces llega a ser lodo. A veces sigue lloviendo por días y la corriente de agua urbana se convierte en el nuevo viento que me controla. Me arrastra al drenaje y me lleno de animales muertos, a veces me atoro en alguna piedra, a veces me enredo con alguna otra bolsa que también ha olvidado que está rodeada de mierda, que su viaje podría ser diferente. Pero no dejo que nada me desgarre, que nada me rompa en pedacitos de plástico, porque sé bien que los pedacitos de plástico no pueden nunca volver a ser bolsa. Sí tengo un par de agujeros, pero son chicos, o al menos supongo eso porque en general estoy en buen estado, eso creo. Lo sé porque a veces, después de meses, se termina el agua gris, a veces veo la luz al final de tubo de drenaje y el sol me seca, y el viento me limpia y me inflo y vuelo de aquí para allá, recupero mi brillante color natural y mi fragilidad se convierte en libertad, pero luego llueve otra vez y como soy bolsa, me pego al piso. Yo no soy una bolsa rota, no necesito que nadie me pegue con cinta. Una vez me pegaron, pero el pegamentO me hizo torpe, no era yo. Ya no voy a dejar que me peguen. Me han contado que si haces algo todos los días durante cuarenta y cinco días, puedes hacer que no llueva tanto, puedes controlar el viento y controlar el agua, si una bolsa hace ejercicio o escribe o dibuja, cuarenta y cinco días seguidos sera una bolsa más fuerte, como una bolsa bruja con poderes, y me parece buena idea. Hoy es el primer día y ya me faltan cuarenta y cuatro. Por lo demás, nada exige un tema de escritura.
Es cansado hablar de uno mismo como si fuera bolsa. Me dejé llevar, como los monólogos aburridos de Carlota en Noticias del Imperio. Es un libro que empecé a leer hace dos meses. Es muy grande, al principio pensé que serían algunas cuatrocientas páginas porque en el kindle no te dice la página en la que vas debido a que se puede configurar el tamaño de la letra y eso haría que tuviera más o menos páginas, pero en internet vi que la edición impresa consta de poco más de mil cien páginas. Si lo termino sería el libro más grande que he leído y fácilmente el más monstruoso. A veces yo olvido que escribir también puede ser un oficio que requiere disciplina. Una obra como Noticias del imperio sólo puede ser concebida bajo la más rigurosa disciplina de un genio. Estoy seguro de que la estoy disfrutando en un porcentaje muy bajo, a veces persigo con los ojos las letras durante varios párrafos sin entender nada y mi permanente ansiedad impide que regrese a verificar lo que quiso decir la incoherente de Carlota. Pero eso es lo bueno de la prosa poética, si le sigues tarde o temprano pescas otra idea entretenida.
A veces hablo solo y me siento bien, hablo mejor que cuando hablo con las personas, me escucho y me doy cuenta de lo horrible de mi voz y de mi tono, imagino mis gestos y me detesto. Debo ser insoportable, qué bueno que no hablo tanto con la gente, qué malo que no puedo ser más agradable, pero hablar solo me hace consciente de lo molesto que soy. Siempre lo hago en la camioneta, cuando vengo de regreso de la huerta. Lo peor que podría pasar es que alguien imagine que voy hablando con manos libres, con alguien muy incoherente.
jueves, 19 de mayo de 2016
Estudio sobre el agua y los ex de twitter.
Un día de Junio llovió. Y me mojé mucho, toda. No se me puso la cara arrugada porque la piel de la cara es diferente a la de los dedos, sólo por eso. Pero me mojé y no estabas. Yo creo que andabas en una playa. Tú siempre estás en un mejor lugar que yo, haciendo cosas mejores que las mías. A lo mejor a ti sí se te arrugó la cara e hiciste reír mucho a una de tus novias francesas. Luego se te desarrugó y cogieron, secos. Ella no, ella estaba mojada, pero mojada diferente a mí. Yo por fuera y ella por dentro. O tal vez también por fuera, pero de sudor y yo de agua y de lágrimas. Porque lloré, por tu culpa.
domingo, 20 de septiembre de 2015
Kant
Caminan dos sujetos en la calle, todavía no tienen nombre.
Calle típica de centro histórico de ciudad mexicana, entre ocho y nueve pe eme. Caminan en la banqueta izquierda, el sujeto uno ha estado realizando un acto peculiar durante una caminata que ha durado más de dos horas, cada que pasan junto a una camioneta con caja hermética en la parte trasera da dos toquecitos. Al sujeto dos ya lo ha inquietado la acción repetitiva.
- ¿Por qué haces eso?
- ¿Qué?
- Lo de los toquecitos en las cajas de las camionetas.
- Salvo vidas, dos gracias al universo.
- ajá...
- Los actos aleatorios salvan vida. Las tres veces que me han levantado he sobrevivido por acciones aleatorias. La gente piensa que todo tiene que ver con decisiones, pero tiene más que ver con manías e impulsos involuntarios.
- No mames, eres un narcotraficante, no puedes hablar así tan filosófico.
- Ningún pinche payaso puede decirme cómo hablar. (saca su pistola)
- Ya tengo que darle para mi casa Don sujeto número uno, mis hijos me esperan con hambre.
- Ya mandé tres hombres mios para que lleven una despensa. No todos los días tengo platicas tan naturales con un payaso de rodeo, ven ven animalito ven, ven y sígueme....
- Don sujeto, no mame.
- Entonces decía Immanuel Kant que hay que actuar como si nuestra máxima fuera la máxima universal.
- No sé quién es Immanuel Kant y no entiendo que tiene que ver con la palabra máxima.
- Es lo mismo que decía Jesucristo, trata a los demás como te gustaría que te trataran.
- Por fin ¿Es un usted filosofo o religioso?
- Soy narcotraficante y leí un poco más de la cuenta en la cárcel.
- ¿Y por eso golpea las cajas traseras de las camionetas?
- Estaba dormido, la contra pensó que me había muerto. Debí estar muerto por la cantidad de sangre que había perdido, pero sólo me desmayé. Supongo que me abandonaron un par de horas para irse a dormir. No debes dejar un cuerpo en una caja, no completo, menos en una ciudad. Estaba soñando que estaba en mi casa, de niño, jugaba con mis primos en la alberca de mi padre, mi madre estaba dormida en su cuarto y mi prima tomaba el sol en bikini, toc toc, toc toc toc toc. Algún ocioso toco la caja y desperté tan espantado que la abrí de una patada y salí corriendo. Después supe que la adrenalina causaba por esos golpecitos fue la que me dio fuerza para derribar una puerta de metal. Como sea, siempre que alguien es bueno conmigo aprendo la lección y trato de hacerlo con las demás personas. Trata a los demás como quieras que te traten.
- Trata las cajas de las camionetas como te gustaría que trataran una caja en la que estás agonizando.
- Ni el mismo Kant lo hubiera dicho mejor.
Calle típica de centro histórico de ciudad mexicana, entre ocho y nueve pe eme. Caminan en la banqueta izquierda, el sujeto uno ha estado realizando un acto peculiar durante una caminata que ha durado más de dos horas, cada que pasan junto a una camioneta con caja hermética en la parte trasera da dos toquecitos. Al sujeto dos ya lo ha inquietado la acción repetitiva.
- ¿Por qué haces eso?
- ¿Qué?
- Lo de los toquecitos en las cajas de las camionetas.
- Salvo vidas, dos gracias al universo.
- ajá...
- Los actos aleatorios salvan vida. Las tres veces que me han levantado he sobrevivido por acciones aleatorias. La gente piensa que todo tiene que ver con decisiones, pero tiene más que ver con manías e impulsos involuntarios.
- No mames, eres un narcotraficante, no puedes hablar así tan filosófico.
- Ningún pinche payaso puede decirme cómo hablar. (saca su pistola)
- Ya tengo que darle para mi casa Don sujeto número uno, mis hijos me esperan con hambre.
- Ya mandé tres hombres mios para que lleven una despensa. No todos los días tengo platicas tan naturales con un payaso de rodeo, ven ven animalito ven, ven y sígueme....
- Don sujeto, no mame.
- Entonces decía Immanuel Kant que hay que actuar como si nuestra máxima fuera la máxima universal.
- No sé quién es Immanuel Kant y no entiendo que tiene que ver con la palabra máxima.
- Es lo mismo que decía Jesucristo, trata a los demás como te gustaría que te trataran.
- Por fin ¿Es un usted filosofo o religioso?
- Soy narcotraficante y leí un poco más de la cuenta en la cárcel.
- ¿Y por eso golpea las cajas traseras de las camionetas?
- Estaba dormido, la contra pensó que me había muerto. Debí estar muerto por la cantidad de sangre que había perdido, pero sólo me desmayé. Supongo que me abandonaron un par de horas para irse a dormir. No debes dejar un cuerpo en una caja, no completo, menos en una ciudad. Estaba soñando que estaba en mi casa, de niño, jugaba con mis primos en la alberca de mi padre, mi madre estaba dormida en su cuarto y mi prima tomaba el sol en bikini, toc toc, toc toc toc toc. Algún ocioso toco la caja y desperté tan espantado que la abrí de una patada y salí corriendo. Después supe que la adrenalina causaba por esos golpecitos fue la que me dio fuerza para derribar una puerta de metal. Como sea, siempre que alguien es bueno conmigo aprendo la lección y trato de hacerlo con las demás personas. Trata a los demás como quieras que te traten.
- Trata las cajas de las camionetas como te gustaría que trataran una caja en la que estás agonizando.
- Ni el mismo Kant lo hubiera dicho mejor.
jueves, 6 de agosto de 2015
Invasores Digitales. Dos emprendedores.
Rogelio Barrientos de Piedras Negras Coahuila tiene acento. Tengo un par de amigos con acento raro y no me molesta. Pero a varios compañeros les cagó. La primer semana de clases no paró de intentar dar una gran impresión. Se tomaba la tradicional presentación con cada maestro como si fuera una entrevista de trabajo. No improvisaba. Soy emprendedor como tú, le dijo a Mike. Me gusta ver a las marcas como tú las ves, le comentó a Noel. Utilizo una estrategia como la tuya, a Ana María. Yo también hago lo mismo que tú, a Tonda. No perdió el tiempo ni la oportunidad de parecer engreído. Aplicaba religiosamente sus enseñanzas extraídas de libros de liderazgo. Ve las relaciones personales como cálculos. Que no te vean dudar, que no te vean débil, que no te vean despeinado, que no te vean borracho, que no te vean con tenis.
No planeaba convivir tanto con ellos hasta que quedé en el equipo final con ambos. Durante el peloteo nos toleramos pero no hubo química. Quedó una idea de Marco que no me convenció pero que ganó limpiamente ¿cómo darle la espalda a un caballero? Alan y yo nos partimos la madre como si fuera nuestra idea. No llevaron la misma putiza que llevamos Alan y yo. Rogelio nunca pudo demostrar su habilidades de productor porque no fue necesario. El fracaso del equipo recayó en mí y mi incapacidad de pedir ayuda a tiempo, de hacer trampa para lograr el objetivo. A una escuela no vas a hacer proyectos pagándole a alguien más para que haga lo que no te enseñaron a hacer en clases, ese fue mi argumento y fracasamos, fracasé.
Marco Tulio Ruiz de Saltillo Coahuila miente. Tengo un par de amigos mentirosos y no me molesta. Pero a algunos compañeros les cagó. La primer semana se durmió en clase. Yo hubiera apostado chingos de dinero a que él sería el desertor de nuestra generación. Me pareció un morro fresa que busca cursos para no tener que trabajar. Para que lo sigan manteniendo sus padres mientras puede entrar a la industria creativa, goei. El jueves de la primera semana nos llevó a los tacos y durante toda la comida no paró de platicar con Fer de conocidos del Tec de Monterrey. Lo interpreté como una expresión innecesaria de la cultura de tener contactos para lograr el éxito. Prometió conseguir morritas para todos pero no me ilusioné porque creí que desertaría en un par de semanas.
A mi nunca me importó el acento de Rogelio. Al principio creí que hablaba con seseo porque iba regresando de España. Lo engreído sí me molestó pero sólo un par de días. También durante la primer semana me tocó caminar junto a él cerca de media y me platicó sus planes. Al principio en invaders todos quieren ser cool a su manera. La de él es saber un chingo de negocios. La mía es hacer como que sé más de lo que realmente sé #esnobforever. Después de un rato de conocerlo te das cuenta que tiene el corazón puro a estilo Heidegger, es decir, sólo desea una cosa y desde ese deseo interpreta toda la realidad. Podría arriesgarme a decir que tiene algo contra su padre y lo quiere resolver triunfando. De prejuicios vivo, no me juzguen. Y ese es su deseo: aunque aun no tengo claro cómo lo logrará.
Me equivoqué, resistió las dieciséis semanas pareciéndole ingenuo a unos y refrescante a otros. Marco Tulio es un caballero pachamama. Es caballero al estilo Winklevoss o Federer, boina, suéter, zapatos lustrados, completamente erguido, normalmente tiene poca expresividad, es prudente y sutil en su trato social. Pero es pachamama, y su ecuanimidad se rompe con estruendosas risas de quien aprendió a reírse en la selva con los hippies. En medio de este extraño diagrama de Venn se encuentra él y su incapacidad de enojarse y mostrarse preocupado, mantiene la compostura como un Don y los chakras alineados como Buda.
Me equivoqué, resistió las dieciséis semanas pareciéndole ingenuo a unos y refrescante a otros. Marco Tulio es un caballero pachamama. Es caballero al estilo Winklevoss o Federer, boina, suéter, zapatos lustrados, completamente erguido, normalmente tiene poca expresividad, es prudente y sutil en su trato social. Pero es pachamama, y su ecuanimidad se rompe con estruendosas risas de quien aprendió a reírse en la selva con los hippies. En medio de este extraño diagrama de Venn se encuentra él y su incapacidad de enojarse y mostrarse preocupado, mantiene la compostura como un Don y los chakras alineados como Buda.
No planeaba convivir tanto con ellos hasta que quedé en el equipo final con ambos. Durante el peloteo nos toleramos pero no hubo química. Quedó una idea de Marco que no me convenció pero que ganó limpiamente ¿cómo darle la espalda a un caballero? Alan y yo nos partimos la madre como si fuera nuestra idea. No llevaron la misma putiza que llevamos Alan y yo. Rogelio nunca pudo demostrar su habilidades de productor porque no fue necesario. El fracaso del equipo recayó en mí y mi incapacidad de pedir ayuda a tiempo, de hacer trampa para lograr el objetivo. A una escuela no vas a hacer proyectos pagándole a alguien más para que haga lo que no te enseñaron a hacer en clases, ese fue mi argumento y fracasamos, fracasé.
sábado, 1 de agosto de 2015
Triángulo tacos-menstruación-corazón
No tenía hambre pero se me antojó un taco. Escuchaba la voz de mi tío claramente porque no tengo puerta y mi cuarto está muy cerca del comedor, por fortuna no me ven desde ahí, desde la cocina sí pero no mucho si cierro la puerta.
- Hola tío.
- ¿Qué pasó Gaby?
- Nada, todo bien.
No sé por qué supuse, antes de ir al comedor, que ahora sí podría sentarme a comer tacos sin tener que hablar. Siempre se me olvida que hay que hablar. No sé en qué momento mi mamá empezó a decir su platica horrible de qué pasaría si nosotros, sus hijos, fuéramos mujeres. Es que los cuatros somos hombres. Me caga esa platica. Sólo de imaginarlo siento que estoy menstruando y hormonal y me quedo muy callado. Empieza a decir que yo sería bien fodonga. Es como si me caricaturizara y me quitara el pito. Mi versión es horrible. Mis hermanas serían bien bonitas y tendrían muchos novios. Y ya valió madres porque se ponen a decir que mi hermano Luis tiene mucho pegue (así dicen) y está bien, pero a mis papás les da mucho gusto y se emocionan y se sienten orgullosos de tener un hijo guapo por algunos minutos. Pero luego se acuerdan de mí y les entra el "no debemos comparar, todos son iguales". Y empieza lo peor. Mi papá primero:
- Gaby, Gaby también tiene pegue, ha tenido novias muy guapas.
No me puedo levantar en ese momento, no puedo regresar a mi cama a ver Louie, tengo que quedarme a menstruar en medio de todos y a perder el control de mi expresión facial, a no saber cómo sonreír ni qué decir. No me interesa no ser guapo pero a ellos sí y siguen tratando de hacerme sentir bien y yo sigo tratando de ocultar mi sonrisa nerviosa con mis manos haciendo como que no pasa nada. Continúan y luego habla Luis. No tendría porqué hacerlo. Suele ser elegante y no meterse en problemas, pero ha tenido una ocurrencia terrible y por alguna razón no la retiene detrás de sus dientes:
- Con Gaby sólo quieren las que logran ver el corazón.
¿Qué vergas? ¿Qué no ves que me hizo menstruar mi mamá? Espero cinco minutos más, ya no escucho, si se están pasando de verga. Cambiaron de tema y me regreso a ver Louie a mi cuarto. Envidio mucho a esas niñas, quisiera ser ellas. No voy a olvidar lo del corazón. Eso estuvo bien mal.
- Hola tío.
- ¿Qué pasó Gaby?
- Nada, todo bien.
No sé por qué supuse, antes de ir al comedor, que ahora sí podría sentarme a comer tacos sin tener que hablar. Siempre se me olvida que hay que hablar. No sé en qué momento mi mamá empezó a decir su platica horrible de qué pasaría si nosotros, sus hijos, fuéramos mujeres. Es que los cuatros somos hombres. Me caga esa platica. Sólo de imaginarlo siento que estoy menstruando y hormonal y me quedo muy callado. Empieza a decir que yo sería bien fodonga. Es como si me caricaturizara y me quitara el pito. Mi versión es horrible. Mis hermanas serían bien bonitas y tendrían muchos novios. Y ya valió madres porque se ponen a decir que mi hermano Luis tiene mucho pegue (así dicen) y está bien, pero a mis papás les da mucho gusto y se emocionan y se sienten orgullosos de tener un hijo guapo por algunos minutos. Pero luego se acuerdan de mí y les entra el "no debemos comparar, todos son iguales". Y empieza lo peor. Mi papá primero:
- Gaby, Gaby también tiene pegue, ha tenido novias muy guapas.
No me puedo levantar en ese momento, no puedo regresar a mi cama a ver Louie, tengo que quedarme a menstruar en medio de todos y a perder el control de mi expresión facial, a no saber cómo sonreír ni qué decir. No me interesa no ser guapo pero a ellos sí y siguen tratando de hacerme sentir bien y yo sigo tratando de ocultar mi sonrisa nerviosa con mis manos haciendo como que no pasa nada. Continúan y luego habla Luis. No tendría porqué hacerlo. Suele ser elegante y no meterse en problemas, pero ha tenido una ocurrencia terrible y por alguna razón no la retiene detrás de sus dientes:
- Con Gaby sólo quieren las que logran ver el corazón.
¿Qué vergas? ¿Qué no ves que me hizo menstruar mi mamá? Espero cinco minutos más, ya no escucho, si se están pasando de verga. Cambiaron de tema y me regreso a ver Louie a mi cuarto. Envidio mucho a esas niñas, quisiera ser ellas. No voy a olvidar lo del corazón. Eso estuvo bien mal.
viernes, 17 de julio de 2015
Invasores Digitales. Episodio #NoTeVayasPincheAbejo
Mi mamá dice que cuando uno se lastima debe evitar cojear porque eso genera más lesión que requiere más cojeo: círculo vicioso. Últimamente he tenido la sensación de caminar disparejo, de apoyarme más en una pierna que en otra. Al caminar en la calle veo mi sombra y la veo cojear. No recuerdo ninguna lesión.
José Mario Borda cojea siempre y me parece bien porque es calvo prematuro y no se rasura. Un día discutimos si usaría el rastrillo para ocultar su alopecia cuando esta avanzara más. Dijo que lo estaba pensando. Yo le pedí que no se rasurara argumentando que le daba personalidad visual. No creo tanto en las apariencias como en perder el tiempo con pláticas ociosas. No sé si se lo mencioné pero me parece que si Mario fuera un personaje de película más le valdría fortalecerse visualmente. Ya tiene varios elementos a explotar. Además de los antes mencionados, posee una mirada vidriosa que me recuerda la primera vez que vi a un gato comerse un ratón. Demencia pop pura. También tiene una risa que parece un loop del primer jalón de aire que da quien estuvo a punto de ahogarse. Y es muy feliz, o al menos alegre. Nos pidió que le dijéramos Abejo en la primer minifiestita que tuvimos.
Es mi excompañero invasor con el que más platico. Nos gusta hablar de temas varios, como su virginidad anual (este año apenas ha logrado una mamada), vivoreamos a otros excompañeros, hablamos de películas y realmente nos esmeramos en buscarle detalles pendejos a la vida, él más. Por ejemplo, se pone a observar a las morras de tinder que ponen en su bio cosas como "me gusta el arte, la cultura, la fotografía, etcétera" y se cuestiona seriamente el sentido del etcétera.
Abejo se nos va de México, justo hoy emprende su viaje rumbo a California a un estudio de video que se especializa en grabaciones de aventura. Le digo que eso es bien malinchista porque bien podría irse a filmar aventuras a Tepic Nayarit o El Ocotito Guerrero, pero el muchacho quiere dólares y eso no le podemos dar en México.
A propósito de esto, averigüé en una ocasión que no ha tenido fantasías con mujeres indígenas, lo cual, visto desde el ángulo correcto es puro racismo. Esa actitud enfocada adecuadamente nos recuerda a Hitler, sólo que Hitler no cojeaba. Por eso lo exhorté, así como ahora los exhorto a ustedes, a que se hagan la chaquetita prehispánica y dejen pasar a todas las etnias a su jardín de las delicias mental.
Todo eso y mucho más hace que Abejuan sea un amigo de esos a los que tu inconsciente admira y trata de imitar. Tal vez por eso cojeo. Tal vez la única lesión en mi pierna es conocerlo y ver como se nos va de México. Pinche Abejo putito. Ojalá que le vaya bien chido.
José Mario Borda cojea siempre y me parece bien porque es calvo prematuro y no se rasura. Un día discutimos si usaría el rastrillo para ocultar su alopecia cuando esta avanzara más. Dijo que lo estaba pensando. Yo le pedí que no se rasurara argumentando que le daba personalidad visual. No creo tanto en las apariencias como en perder el tiempo con pláticas ociosas. No sé si se lo mencioné pero me parece que si Mario fuera un personaje de película más le valdría fortalecerse visualmente. Ya tiene varios elementos a explotar. Además de los antes mencionados, posee una mirada vidriosa que me recuerda la primera vez que vi a un gato comerse un ratón. Demencia pop pura. También tiene una risa que parece un loop del primer jalón de aire que da quien estuvo a punto de ahogarse. Y es muy feliz, o al menos alegre. Nos pidió que le dijéramos Abejo en la primer minifiestita que tuvimos.
Es mi excompañero invasor con el que más platico. Nos gusta hablar de temas varios, como su virginidad anual (este año apenas ha logrado una mamada), vivoreamos a otros excompañeros, hablamos de películas y realmente nos esmeramos en buscarle detalles pendejos a la vida, él más. Por ejemplo, se pone a observar a las morras de tinder que ponen en su bio cosas como "me gusta el arte, la cultura, la fotografía, etcétera" y se cuestiona seriamente el sentido del etcétera.
Abejo se nos va de México, justo hoy emprende su viaje rumbo a California a un estudio de video que se especializa en grabaciones de aventura. Le digo que eso es bien malinchista porque bien podría irse a filmar aventuras a Tepic Nayarit o El Ocotito Guerrero, pero el muchacho quiere dólares y eso no le podemos dar en México.
A propósito de esto, averigüé en una ocasión que no ha tenido fantasías con mujeres indígenas, lo cual, visto desde el ángulo correcto es puro racismo. Esa actitud enfocada adecuadamente nos recuerda a Hitler, sólo que Hitler no cojeaba. Por eso lo exhorté, así como ahora los exhorto a ustedes, a que se hagan la chaquetita prehispánica y dejen pasar a todas las etnias a su jardín de las delicias mental.
Todo eso y mucho más hace que Abejuan sea un amigo de esos a los que tu inconsciente admira y trata de imitar. Tal vez por eso cojeo. Tal vez la única lesión en mi pierna es conocerlo y ver como se nos va de México. Pinche Abejo putito. Ojalá que le vaya bien chido.
jueves, 11 de junio de 2015
Invasores Digitales. Episodio Codependiente.
- Mauro, enséñame a ser creativo.
- Si mira ven, firma aquí, firma allá, paga aquí. Listo. Ahora, el secreto para ser creativo es el siguiente. Toma nota.
- Tomo nota.
- El secreto es tratar de adivinar lo que Ulises cree que es ser creativo.
- ¿Quién es Ulises?
- Ay que tonto. Ulises es la persona más importante de la vida. El da poder, el decide qué sucede y qué no en todo el mundo.
- No lo conozco.
- El es todo y es maravilloso. Lo amo.
- Ok. Ya apunté eso.
- No, no lo apuntes. Estoy pensando en voz alta.
- Ya lo borré.
- Perfecto. Ahora vamos a sacar insits.
- ¿qué es eso?
- Mira... detrás de toda gran idea hay otra mini idea. Es la idea que motiva la idea. Eso es el insit.
- O sea ¿no basta con tener una gran idea?
- Nooooo, nunca. No puedes andar por el mundo vendiendo ideas. Todo mundo puede tener una idea. Pero las ideas no importan lo que importa es venderlas y para venderlas es importante ofrecer algo que no todo mundo pueda entender.
- Y eso que no todo mundo pueda ofrecer es la mini idea detrás de la idea.
- Exacto, pero nunca lo expliques. Sólo dí, guau esa idea es insaitful. Cuando te pregunten que qué quisiste decir sólo diles algo enredoso y contradictorio. Haz parecer que tu idea surgió de tu gran capacidad para encontrar mini ideas.
- El traductor dice que insight significa perspicacia.
- Apaga eso, los traductores son del diablo. Si traduces algo no suena cool, no suena caro, no venderás nada, no suena a que sabes muchas cosas gringas, suena a español, asco thousand.Un insit es un insit. Es algo mio y tuyo, de los creativos, algo que los demás no pueden tocar *se queda pensando*
- ¿Todo bien Mauro?
- Si, es que me acordé de algo importante, pero no es relevante ahora *Estaba pensando en Ulises pero prefiere callarlo*
- ¿Tu cómo has usado los insights?
- Yo... yo ... Ulises ha hecho muchas cosas con ellos. Varios proyectos que ganan premios importantes.
- Y ¿por qué enseñas algo que no has usado?
- Ulises me deja tocar sus insits. Los conozco bien. Son casi míos. Si los conozco. A veces hasta siento como si fueran míos de verdad.
ULISES ENTRA A LA ESCENA.
- ¿De qué hablas Mauro?
- De nada. Yo sólo estoy enseñando cosas y siendo rudo con el joven. Soy muy rudo. *Empieza a moverse ansiosamente, se acobarda*
- A ver tú muchacho. Dime tu idea *voz alta*
- Este.. no tengo apenas est...
- Dime tu idea *con gritos*
- Es que apenas le estoy explicando,
- Tu cállate *cólerico*
Mauro respira agitado, está en su cama empapado de sudor. Acaba de tener una vez más esa pesadilla que lo acompaña todas las noches. Decide que renunciará a su empleo, que buscará insits el mismo y los realizará. Nota que la pesadilla no sólo fue pesadilla, que también fue sueño húmedo. Recuerda que no tiene otra oportunidad de empleo y que no sabría qué hacer en un mundo sin Ulises. Recuerda también que su vida está llena de creatividad, o al menos rodeada de ella. No todo está mal, trata de dormir, trata de olvidar, trata de soñar algo mejor.
- Si mira ven, firma aquí, firma allá, paga aquí. Listo. Ahora, el secreto para ser creativo es el siguiente. Toma nota.
- Tomo nota.
- El secreto es tratar de adivinar lo que Ulises cree que es ser creativo.
- ¿Quién es Ulises?
- Ay que tonto. Ulises es la persona más importante de la vida. El da poder, el decide qué sucede y qué no en todo el mundo.
- No lo conozco.
- El es todo y es maravilloso. Lo amo.
- Ok. Ya apunté eso.
- No, no lo apuntes. Estoy pensando en voz alta.
- Ya lo borré.
- Perfecto. Ahora vamos a sacar insits.
- ¿qué es eso?
- Mira... detrás de toda gran idea hay otra mini idea. Es la idea que motiva la idea. Eso es el insit.
- O sea ¿no basta con tener una gran idea?
- Nooooo, nunca. No puedes andar por el mundo vendiendo ideas. Todo mundo puede tener una idea. Pero las ideas no importan lo que importa es venderlas y para venderlas es importante ofrecer algo que no todo mundo pueda entender.
- Y eso que no todo mundo pueda ofrecer es la mini idea detrás de la idea.
- Exacto, pero nunca lo expliques. Sólo dí, guau esa idea es insaitful. Cuando te pregunten que qué quisiste decir sólo diles algo enredoso y contradictorio. Haz parecer que tu idea surgió de tu gran capacidad para encontrar mini ideas.
- El traductor dice que insight significa perspicacia.
- Apaga eso, los traductores son del diablo. Si traduces algo no suena cool, no suena caro, no venderás nada, no suena a que sabes muchas cosas gringas, suena a español, asco thousand.Un insit es un insit. Es algo mio y tuyo, de los creativos, algo que los demás no pueden tocar *se queda pensando*
- ¿Todo bien Mauro?
- Si, es que me acordé de algo importante, pero no es relevante ahora *Estaba pensando en Ulises pero prefiere callarlo*
- ¿Tu cómo has usado los insights?
- Yo... yo ... Ulises ha hecho muchas cosas con ellos. Varios proyectos que ganan premios importantes.
- Y ¿por qué enseñas algo que no has usado?
- Ulises me deja tocar sus insits. Los conozco bien. Son casi míos. Si los conozco. A veces hasta siento como si fueran míos de verdad.
ULISES ENTRA A LA ESCENA.
- ¿De qué hablas Mauro?
- De nada. Yo sólo estoy enseñando cosas y siendo rudo con el joven. Soy muy rudo. *Empieza a moverse ansiosamente, se acobarda*
- A ver tú muchacho. Dime tu idea *voz alta*
- Este.. no tengo apenas est...
- Dime tu idea *con gritos*
- Es que apenas le estoy explicando,
- Tu cállate *cólerico*
Mauro respira agitado, está en su cama empapado de sudor. Acaba de tener una vez más esa pesadilla que lo acompaña todas las noches. Decide que renunciará a su empleo, que buscará insits el mismo y los realizará. Nota que la pesadilla no sólo fue pesadilla, que también fue sueño húmedo. Recuerda que no tiene otra oportunidad de empleo y que no sabría qué hacer en un mundo sin Ulises. Recuerda también que su vida está llena de creatividad, o al menos rodeada de ella. No todo está mal, trata de dormir, trata de olvidar, trata de soñar algo mejor.
jueves, 4 de junio de 2015
Invasores Digitales. Episodio Surrealista Pop.
Leí que, según un estudio realizado por una universidad
avocada a los grandes misterios de la ciencia, las personas con cejas arqueadas
en los extremos exteriores generan más confianza de la normal. Ashila tiene las
cejas arqueadas y genera confianza. Lo de las cejas es casualidad pero el
compita hace compitas fácil. No me enteré que le cayera mal a nadie. Hasta
tenía fans, incluso algunos famosos, como Pollito.
Hablemos de Pollito un poco. Se presume que él facilitó la
entrada de cierta chica a la escuela de los Xolotl Mixhoaletl (Invasores
Digitales en Nahuatl, le pongo así porque en el universo paralelo donde es
escrito este texto las lenguas prehispánicas son consideradas nixitl (cool en
náhuatl)). Así pues, al facilitar su entrada los dioses mexicas lanzaron al aire una
moneda con dos caras: la cara donde la chica le agradecería a Pollito con gran
sexo exótico en agradecimiento por ayudarla a entrar y la cara donde le daría
una gran friendzoneada épica frente a todos. Al caer la moneda quedó dando
vueltitas con el canto durante 10 minutos. Pollito desesperado pidió a los dioses
mexicas que la moneda cayera del primer lado cuando recordó que llevaba sus
tenis Nike. Oh, fatal error cometiste Pollito. Los tenis Nike ofenden a los dioses
mexicas que corren con sus pies descalzos. La moneda giraba y giraba sin parar
mientras Pollito estaba a punto de prenderle fuego a los tenis que recién se
había quitado cuando se abrieron las nubes del cielo y bajó un caballero
montado en una tabla larga cuyo rostro no podría apreciarse debido al largo
pelo que no dejaba ver su identidad. El caballero enviado por los dioses mexicas que
viven en Washington se bajó de su tabla y de un pisotón detuvo el girar de la
moneda, apartó su pie descalzo para dejar ver el terrible segundo lado de su
suerte maldita. Pollito reconoció que había apostado mal y una lágrima cayó por
su rostro, sin embargo sonrió, pues sus tenis no alcanzó a quemar. Se los
colocó nuevamente y miró el rostro del caballero, detrás del cabello largo
alcanzó a reconocer unas cejar arqueadas, su corazón se llenó de confianza y se
arrodilló ante él.
Al caballero le cortamos el pelo para descubrir que un tal Ashila
se había escondido detrás de él. Algunos otros lanzaron la moneda mexica en
busca del amor de la chica. Todas las ocasiones Ashila pisó la moneda y sonrió
levantando las cejas.
domingo, 24 de mayo de 2015
¿Qué está pasando carnal?
Herdez, disculpa que suponga que ya no vives. Van más de tres semanas broh, estarías de acuerdo en que a estas alturas tienes pocas probabilidades de aparecer con vida. En el periódico dice que eras un artista, no me gusta que te etiqueten así, sería fácil imaginarte pintando feliz todo el día, no era tu caso. Eras un wei complejo. Mucho más que una estadística y que una nota de prensa.
No siempre me caíste bien. Al principio Gera me dijo que le habías dicho fuckyou con el dedo corazón. Te juntabas con la Rata, Afro y Paquito. Ustedes eran más banda que nosotros. Escuela street de verdad. Me causaban el miedo que causa lo que es desconocido y atractivo al mismo tiempo.
Ya no sé como fui conociéndote y perdiendo el prejuicio. Fue lento porque nuestra relación no era de súper carnales. Trabajamos juntos un par de veces bajo el mando de la dura Ioulia y nos echamos caguamas un par de veces. Recuerdo que cuando tomabas mucho se te entrecerraba un ojo y te acercabas para hablar.
Finalmente te alcancé a considerar compa, me daba gusto encontrarte y saludarte. No sé si era recíproco, era difícil adivinar qué pensabas. Nunca estuviste aquí realmente, parece que cargabas con algo. Sabemos que estudiaste un tiempo en México y que eras de Guerrero. Tal vez tu mente siempre estuvo allá, o en otro lugar. Había que esforzarse un poco para acceder tu cotorreo.
Principalmente platicábamos de cine, libros o series, recomendaciones cruzadas e ignoradas. Chismes escolares. También de la situación del país. A menudo no estuvimos de acuerdo. Mi versión siempre estuvo contaminada de información oficial. Y tu nunca estuviste de acuerdo con las versiones oficiales. En guerrero siempre se ha vivido algo extraoficial, demasiado real para entrar en los periódicos. Tu versión - adquirida en la inmediatez de tu tierra natal y llena de una preocupación humanista y amoral - siempre fue más verosímil. A esas versiones es difícil acceder. Siempre es peligroso hablar de ellas, por eso casi nunca ven la luz. Se quedan en conversaciones cuidadosas.
Decías que Guerrero es peor que Michoacán, que allá también hay tierra caliente pero que es diferente. Yo creo que Michoacán es controlado por bestias que alguna vez fueron algo diferente, algo con corazón y sueños, que fue destruido por el olvido y la necesidad de sobrevivir, que fue aplastado por sueños de poder primitivo, que fue investido por la prepotencia de un sistema de terror. Guerrero es peor y siempre hablaste de él como un lugar terrible pero lleno de humanos.
Eras valiente. Venías de un pasado violento. Tenías la calma de quien es pacífico no por cobardía sino por decisión. La última vez que te vi, dijiste que te irías lejos de Michoacán y de Guerrero, que tenías problemas. Alguien de tu familia había sido acosado por las bestias humanas y tuviste que reaccionar. Luego algo pasó y el sistema de la bestias humanas dejó de ser peligro. Ya pasó más de un año de eso.
Chez me habló hace uno días, dijo que tenía algo que decirme, que desapareciste hace más de tres semanas. La versión oficial ahí está pero no dice nada. Ahí está la duda carnal, la que no puede abandonar la esperanza de ser resuelta ¿cual es tu versión? ¿qué está pasando?
lunes, 18 de mayo de 2015
Invasores Digitales. Episodio Feliz.
Hola. Soy feliz. Soy tan feliz como horrible es mi nariz. Muy feliz.
Vine a Digital Invaders para aprender creatividad. Me gusta La Banda El Recodo pero Intocable es mi favorita. Sin embargo, todas las lindas tardes saltillenses las aprovecharé para cantar a todo pulmón algo de la Quinta Estación, cantar me ayudará a ser creativo. Si eso no funciona, probaré con doctor Goku. Soy feliz.
Oh, pero ¿quién es esa bella rubia? Las bellas rubias me emocionan, siempre he querido una bella rubia para mi. La ligaré con mi felicidad y mi talento. Ven a mi bella rubia. La quiero a ella. Soy feliz.
- Mira bella rubia sé programar, soy el mejor ¿sabes por qué soy el mejor? porque soy el único. Lo cual me hace el mejor y el peor. Eso es malo, enseñaré a otros para que sean los peores y yo ser sólo el mejor.
- Bella rubia ¿me amas?
- No te amo, feo feliz.
- Bella rubia ¿por qué?
- Por feo. Además, lo amo a él.
- Aaaaaah, Tienes que amarme. Mírame, soy adorable y tengo una patinetita rosa cool. Se llama penny. Además mis playeras tienen frases divertidas. Te harán reir cuando las veas. Si eso no es suficiente, te guiaré por el camino de mi mas grande talento.
- ¿me enseñarás a programar feo feliz?
- Noooo, te enseñaré a alburear.
- ...
- ¿me quieres?
- Si, pero como amigo.
- Aaaaaaaaah, se me acabó mi lado nais . Todos son mierda. Ya no soy feliz.
- Hola, soy doctor Goku, sé feliz.
- :) Ok, Soy feliz.
viernes, 8 de mayo de 2015
Invasores digitales. Introducción.
No me gustan los nombres en inglés. No son necesarios. Además me recuerda cuando iba en la prepa y había una argentina que fascinaba a todos, no por guapa pues era fea, sino por su chingado acento. A mí también me gustaba mucho el sho y sha sabés hasta que un día llegó mi compañero Naum tristezón porque le había confesado a la argentina que le gustaba mucho como hablaban los argentinos, a mí me choca como hablás vos y todos lo mexicanos, contestó la argentina cuyo nombre he olvidado. Siento que pasa parecido con la necesidad de poner nombres en inglés a todo. Es como querer agradar con halagos tontos a una persona a la que no le importas ni simpatizas tanto. Siendo extremo tal vez sea como pintarle el pelo de güero oxigenado a benito juarez. Está muy mal.
Mi experiencia en digital invaders fue un terremoto de nepal mental. A estas alturas y después de varios intentos de escribir al respecto creo que nunca terminaré de entender qué pasó. Voy a escribir por partes lo que vaya recordando. Creo y espero que varios se van a emputar mucho. Ojalá sean maduros y aun así me consideren para colaboraciones o empleos futuros, no sean nenas.
Mi primer texto es una humilde queja hacía el nombre de la escuela, no me gusta. Tampoco me gusta el nombre que le pusieron a mi generación, es como ser centurial o decadial. ¿Quién aprueba los nombres de las generaciones? Ni modo uno se aguanta. Siempre sentiré una piedrita en la lengua cada vez que diga con orgullo que soy un imbeider y un miembro de la generación del nuevo milenio.
En próximas publicaciones hablaré de las friendzoneadas intensas, del genocidio de ideas, del romance de pollito con la comida, del insoportable egoismo de Luli, de como Mauro pedía permiso con una tierna mirada a Ulises para seguir siendo crítico, de como ser developer no quita lo naco y lo culero. Cuando crea pertinente cambiaré el nombre de algunos individuos, por ejemplo si hablo de Sadik diré Masokist para hacer la cosa más enigmática y para que no se ofenda nadie. Buscaré hablar del síndrome de Estocolmo, de mi inseguridad, de las decisiones mínimas que te joden la vida, de la paranoia total y a ver de qué más me acuerdo.
domingo, 15 de febrero de 2015
¿o no?
Luli, Kans y yo vamos saliendo de la escuela a las 10:00 pm. El velador nos abre la puerta.
Velador: Buenas noches jóvenes, que descansen.
Yo: Igualmente... ¿o no?
Escrito a las 12:41 am del día siguiente. Tengo tanto trabajo que el velador tiene más probabilidades de dormir que yo.
Velador: Buenas noches jóvenes, que descansen.
Yo: Igualmente... ¿o no?
Escrito a las 12:41 am del día siguiente. Tengo tanto trabajo que el velador tiene más probabilidades de dormir que yo.
miércoles, 28 de enero de 2015
Tres apuntes.
CENA
José: crunch, crunch, crunch.
Lily: crunch.
José: crunch, crunch, crunch, crunch.
Lily: crunch.
José: crunch, crunch, crunch.
Lily: crunch
Andrés: ¡Deja de hacer ruido con el puto hocico, puto asqueroso de mierda!
José: Perdón we, neta perdón ¿te molesta? no lo vuelvo a hacer, yo sé lo que se siente.
Andrés: ¿cómo vas a saber?
José: Me caga escuchar que alguien mastique cerca de mí. Por ejemplo Lily, tuve que masticar más fuerte y seguido para que el sonido de mis masticadas anulara el de las de ella.
Andrés: No mames ¿funciona?
José: Si mira, toma. Crunch, crunch, crunch, crunch.
Andrés: Crunch, crunch, crunch, crunch. Weee, neta.
Lily: ¿que vergas con ustedes?
SALVADOR
Ladrón apunta a Amigo1. Amigo2 se da cuenta y brinca para quedar entre Ladrón y Amigo1. Ladrón dispara y huye.
Amigo2 se desangra y antes de morir dice: "Mi vida valía más"
TALENTO MALOGRADO
Un brillante descubridor de talentos jóvenes decide comenzar a buscar talento desperdiciado en personas mayores de 50 años, el tiene 54.
José: crunch, crunch, crunch.
Lily: crunch.
José: crunch, crunch, crunch, crunch.
Lily: crunch.
José: crunch, crunch, crunch.
Lily: crunch
Andrés: ¡Deja de hacer ruido con el puto hocico, puto asqueroso de mierda!
José: Perdón we, neta perdón ¿te molesta? no lo vuelvo a hacer, yo sé lo que se siente.
Andrés: ¿cómo vas a saber?
José: Me caga escuchar que alguien mastique cerca de mí. Por ejemplo Lily, tuve que masticar más fuerte y seguido para que el sonido de mis masticadas anulara el de las de ella.
Andrés: No mames ¿funciona?
José: Si mira, toma. Crunch, crunch, crunch, crunch.
Andrés: Crunch, crunch, crunch, crunch. Weee, neta.
Lily: ¿que vergas con ustedes?
SALVADOR
Ladrón apunta a Amigo1. Amigo2 se da cuenta y brinca para quedar entre Ladrón y Amigo1. Ladrón dispara y huye.
Amigo2 se desangra y antes de morir dice: "Mi vida valía más"
TALENTO MALOGRADO
Un brillante descubridor de talentos jóvenes decide comenzar a buscar talento desperdiciado en personas mayores de 50 años, el tiene 54.
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